“Es la Palabra de Dios la que suscita la fe, la alimenta, la regenera. Es la Palabra de Dios la que toca los corazones, los convierte a Dios y a su lógica, que tan distinta es de la nuestra; es la Palabra de Dios la que renueva continuamente nuestras comunidades… ”

— Papa Francisco

El encuentro de María con Isabel es un encuentro entre dos creyentes, que simboliza el abrazo entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. Desde la fe, ambas, llenas del Espíritu, entonan un cántico de acción de gracias, una bendición al Señor, y comparten su historia providencial en un clima de afecto.

TEXTO BÍBLICO “Si el Señor no me hubiera auxiliado, ya estaría yo habitando en el…

La hospitalidad, la acogida, la actitud generosa de ofrecer mesa y techo a quien carece de lo más mínimo, se convierte en testimonio profético, más allá de que lo practique un cristiano o una persona voluntaria por solidaridad.

No te pido nada, tú sabes bien mi dolencia. Vengo ante ti y me acallo, sabiéndome en tu mirada. Yo sé que mi oración es como un trueque; Tú me pides permanecer sin especular, Tú te das en el momento necesario. Tú me esperas al caer la tarde y madrugas por mí al darme fuerzas.

Con facilidad en nuestra oración proyectamos una imagen de Dios, que no coincide con lo que Él es, pues Dios es inabarcable y no cabe intentar dominar con nuestros conceptos la identidad divina.

Dios elige como testigos de su presencia a quienes la sociedad infravalora, porque “la mirada de Dios no es como la mirada del hombre, pues el hombre mira las apariencias, pero el Señor mira el corazón

En los monasterios son momentos de oración las diferentes horas citadas en el texto, y no solo por esta parábola, sino porque responden a momentos importantes de la vida de Jesús.

La novedad del Evangelio rompe la lógica humana. En la sociedad los que mandan reclaman ser servidos, Jesús enseña: “El quiera ser primero, que sea el último”. “El que quiera ganar la vida, que la pierda”. El que desee ser señor, que sea vuestro servidor”.