TEXTO BÍBLICO
“El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó una voz:”¡Que llega el esposo, salid a su encuentro!“. Entonces se despertaron todas aquellas vírgenes y se pusieron a preparar sus lámparas” (Mt 25, 5-7).
COMENTARIO
La parábola de las vírgenes parece un contrapunto en el Evangelio porque, a primera vista, debería decir que las cinco que tenían aceite debían compartirlo con las que no lo tenían. Y, sin embargo, aparentemente se exalta a las egoístas que no comparten el don que poseen. Más bien, se debe interpretar que el aceite de las lámparas de quienes lo tienen no luce en las lámparas ajenas.
Por encima de todo, el texto habla de una boda, del esposo que viene y del banquete nupcial. Estas notas configuran el texto revelado: esperamos al esposo, estamos invitados al banquete de bodas. Cada persona tiene su alcuza llena o su alcuza vacía, y la carencia de aceite se repone con la oración.
Al tratar en el pasaje el elemento que se obtiene del fruto del olivo, es fácil evocar Getsemaní, y en esta coincidencia escuchamos el consejo de Jesús: «Vigilad y orad para no caer en la tentación». La lámpara se abastece de aceite para que nunca se apague, un aceite que es imagen del líquido precioso con el que se ungen los sacerdotes y los reyes, y con el que también a los bautizados se nos ha ungido.
PROPUESTA
“Vigilad y orad”







