Las parábolas de Jesús revelan su conocimiento agrícola, así como la cultura social y laboral de su tiempo. En ambos relatos, el Maestro compara el reino de Dios con una semilla, incluso con la más pequeña, como la mostaza. Sin embargo, al igual que la semilla contiene el vigor para convertirse en un árbol, el reino de Dios guarda en su seno la fuerza eficaz para convertirse en fruto fecundo.

Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su santo nombre. Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios.

San Agustín nos enseña: “Canta como suelen cantar los viandantes; canta, pero camina; alivia con el canto tu trabajo, no ames la pereza: canta y camina. ¿Qué significa «camina»? Avanza, avanza en el bien.

Los discípulos, después de la Transfiguración del Señor, quedaron en silencio. En el desierto el silencio es respiración, arropo, cobijo, manto. Es melodía, susurro, gemido. Se palpa, envuelve con extrema suavidad, acerca los aromas que anticipan la presencia.

El silencio es fortaleza, se convierte en bálsamo que restaura, reconcilia, posibilita recuperar la sensibilidad, la atención, se convierte en posada samaritana, en la que se curan tantas heridas, que se producen en el camino de las relaciones humanas y como efecto de tantos mensajes agresivos.

El silencio no se adquiere de forma gratuita, se debe hacer ejercicio espiritual para introducirse en él. Tantas veces, depende de la paz interior de la conciencia.

“Oyeron la voz del Señor Dios que se paseaba por el jardín a la hora de la brisa” (Gén 3, 8). “Después del fuego el susurro de una brisa suave. Al oírlo Elías, cubrió su rostro con el manto»

Jesús, en el Evangelio, enseña unas nuevas relaciones que superan a la carne y a la sangre. La biología no es la razón de la filiación divina ni de la fraternidad humana. Somos hijos de Dios y todos hermanos por gracia del misterio de la Encarnación.

Jesús nos enseña uno de los ámbitos de la oración más íntima, la estancia en soledad, para posibilitar el encuentro con su Padre. Jesús busca la soledad como espacio de relación con Dios.

La soledad es la compañera más íntima en el desierto, la oportunidad única de poder saber más de uno mismo, ocasión de conocer que uno está hecho para el Absoluto. La soledad es la puerta de la relación amiga con Dios, llamada fascinante a entrar más adentro, sello de divinidad y identifica a los que saben ser de todos.

Hace falta distanciarse del contexto habitual para descubrir las dependencias e idolatrías que nos amenazan, si es que no hemos sucumbido ante ellas. Jesús, alejado del Jordán, padece la tentación, y se convierte en testigo de la victoria sobre el mal.

El desierto es el espacio regenerador y el tiempo autentificador, el tramo liberador y la tregua necesaria para el retorno, donde los sucesos son providencia, pan del cielo, y donde todo se revaloriza, al tiempo que todo se relativiza. Es la prueba esencial para llegar a la plenitud, tras cuarenta años de travesía, que significa toda la vida.

Otras Categorías

Meditación desde Buenafuente del Sistal

Meditación

Para renovar la espiritualidad en la Iglesia.

ornament1

Desde el monasterio - Carta de las Monjas de Buenafuente del Sistal

Desde el Monasterio

Mensaje de la comunidad cisterciense.

ornament1

Carta desde Buenafuente del Sistal

Carta desde Buenafuente

Para acompañar a los amigos espiritualmente.

ornament1

Noticias desde Buenafuente del Sistal

Noticias

Comunicaciones o eventos de interés.

ornament1

¿Deseas recibir el apoyo litúrgico?

Mantenemos tu datos en privado y sólo los compartimos con aquellas terceras partes que hacen el servicio posible. Podrás date de baja en cualquier momento enviando un mensaje a [email protected]. Lee nuestra Política de Privacidad para más información.