TEXTO BÍBLICO

Isaías 56,1.6-7; Salmo 66; Romanos 11,18-15.29-32; Mateo 15, 21-28

XX Domingo de Tiempo Ordinario 2023 A los extranjeros que se han unido al Señor para servirlo, para amar el nombre del Señor y ser sus servidores, que observan el sábado sin profanarlo y mantienen mi alianza, los traeré a mi monte santo, los llenaré de júbilo en mi casa de oración; sus holocaustos y sacrificios serán aceptables sobre mi altar; porque mi casa es casa de oración, y así la llamarán todos los pueblos” (Isa 56, 6-7).

COMENTARIO

Aún tenemos en los ojos la imagen de la multitud de banderas que portaban jóvenes de numerosos países en el encuentro de la JMJ de Lisboa, y siguen resonándonos las palabras del papa Francisco: “Todos somos llamados, porque todos somos amados de manera única e individual. En la Iglesia caben todos, todos, todos”. El salmista pone hoy en nuestros labios: “Que canten de alegría las naciones. ¡Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben! (Sal 66)

Jesús atraviesa los territorios de Israel y se retira al país de Tiro y Sidón, tierra pagana. Allí curó a la hija de una mujer cananea. Para el Evangelio no hay fronteras; todo ser humano está hecho a imagen de Dios y merece amor y respeto.

Este domingo coincide con la fiesta de san Bernardo, padre del Císter, que evangelizó por toda Europa. Suyas son las palabras: “Amo porque amo, amo por amor”. Hoy los monjes blancos pueblan todos los continentes.

Gocemos de pertenecer a la Iglesia, la gran familia de los hijos de Dios, y sintamos el don de la fe, haber tenido noticia de Jesucristo. Y sintamos que Él puede curarnos hoy también, basta que lo pidamos con fe.

PROPUESTA

¡Atrévete a saberte hijo de Dios y a comunicarlo!

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