TEXTO EVANGÉLICO

Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud” (Jn 15, 9-11).

COMENTARIO

«El amor es don y tarea a la vez; no es consecuencia de una iniciativa particular del discípulo, sino que es un amor acogido y recibido de Jesús, que a su vez lo recibe del Padre» (Jesús Girón). El secreto es dejarse amar como en la noche santa: dejarse lavar.

Sigue el verbo permanecer, que significa estabilidad. En la Regla de san Benito, los monjes hacen voto de estabilidad – “El taller, empero, donde debemos practicar con diligencia todas estas cosas, es el recinto del monasterio y la estabilidad en la comunidad”-, mas no solo se cumple por pertenecer a un monasterio, sino por pertenecer a Dios.

Cuando leo este texto de san Juan, recuerdo la interpretación de un venerable sacerdote: “yo no puedo condicionar el amor que Dios me tiene. Soy amado por Dios a pesar de mí mismo”. Puedo abrirme o cerrarme a ese amor, pero no puedo impedir que Él me quiera. La forma de disfrutar el amor divino es gozarse en lo que Dios nos ha revelado y cumplirlo.

PROPUESTA

Déjate amar por Dios

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