SAN ATANASIO

TEXTO EVANGÉLICO

En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores, porque yo me voy al Padre. Y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré” (Jn 14, 12-14).

COMENTARIO

La Iglesia ha tomado la recomendación de Jesús de orar en su nombre. Todas las oraciones terminan “por Jesucristo Nuestro Señor”. Él es el Mediador de toda las gracias y quienes confían en el Señor son testigos de lo que acontece cuando se invoca el nombre de Jesús.

En la vida de oración existe lo que se llama la práctica hesicasta, que es reiterar constantemente el nombre de Jesús, como el ciego de Jericó: “¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí! Los que iban delante lo regañaban para que se callara, pero él gritaba más fuerte: «¡Hijo de David, ten compasión de mí!». (Lc 18, 38-39), o el publicano de la parábola:”¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador” (Lc 18, 13).

En momentos de extrema angustia, Jesús recomendó a sus discípulos orar. “Velad y orad para no caer en la tentación, pues el espíritu está pronto, pero la carne es débil” (Mt 26, 41). La vida interior se mantiene con la oración.

PROPUESTA

Siempre cabe orar de forma litánica

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