La oración comunitaria no debe sustituir a la oración personal. Rezar juntos es más que hablar en voz alta delante de los demás de aquello que más nos preocupa. La oración comunitaria debería ir precedida de un tiempo de silencio y de escucha interior, de purificación de los sentidos.
A la hora de orar con la Palabra de Dios, se recomienda hacer un tiempo de silencio, leer un pasaje bíblico, que puede ser el texto litúrgico del día; meditarlo, orarlo, y quedar en la rumia y plegaria, fijándose en alguna frase que se perciba más incisiva, hacerlo con amor, y aplicarlo a la vida.
Es muy diferente iniciar la jornada de manera mecánica, acelerada, preocupados por el quehacer, a tener un tiempo de meditación, de oración, y de lectura de los libros santos
Año de oración TEXTO BÍBLICO “Tú cuidas la tierra, la riegas y la enriqueces sin…
Juan Bautista presenta a Jesús y lo hace desde el privilegio que tuvo antes de nacer. Cuando aún estaba en el seno materno saltó de gozo. El Precursor anuncia a Jesús como la revelación del amor de Dios, a quien no puede desatarle la sandalia
La travesía del Mar de Galilea se convierte en una referencia existencial. La orden del Maestro de atravesar el lago se puede interpretar como una alusión a la vida de cada persona, desde que nace hasta que muere
“El Espíritu acude en ayuda de nuestra debilidad, pues nosotros no sabemos pedir como conviene; pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables”
Este día, el Evangelio ofrece la enseñanza de la oración del Padre Nuestro y el consejo de Jesús sobre cómo orar. El Maestro resume en siete expresiones la oración dominical
De una u otra forma el creyente tiene la llamada a relacionarse con Jesús. Resuena la expresión sálmica: “Toda mi vida te bendeciré y alzaré las manos invocándote” (
La diferencia esencial, que señala la Biblia, entre Dios y los ídolos, consiste en que Dios es un ser vivo, mientras que los ídolos son inertes, y lo expresa aludiendo a los cinco sentidos.
Año de oración TEXTO BÍBLICO “Levanto mis ojos a los montes: ¿de dónde me vendrá…
Los contemplativos tienen el don y la llamada de convertirse en alabanza a Dios, en nombre de toda la humanidad. Al comienzo del canto de las Horas, se reza: “Señor, ábreme los labios”, y se responde “y mi boca proclamará tu alabanza».
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