TEXTO BÍBLICO

Yo he venido al mundo como luz, y así, el que cree en mí no quedará en tinieblas. Porque yo no he hablado por cuenta mía; el Padre que me envió es quien me ha ordenado lo que he de decir y cómo he de hablar. Y sé que su mandato es vida eterna. Por tanto, lo que yo hablo, lo hablo como me ha encargado el Padre» (Jn 12, 46. 49-50).

COMENTARIO

El Cuarto Evangelio, al inicio, presenta a Jesús, el Verbo hecho carne, por quien se ha hecho todo, como luz: “Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho. En Él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Y la luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no lo recibió” (Jn 1, 3-4). Y al principio de la creación, lo primero que hizo Dios fue la luz: “Al principio creó Dios el cielo y la tierra. La tierra estaba informe y vacía; la tiniebla cubría la superficie del abismo, mientras el espíritu de Dios se cernía sobre la faz de las aguas. Dijo Dios: «Exista la luz». Y la luz existió. Vio Dios que la luz era buena” (Gén 1, 1-4). Jesús personaliza la imagen de la luz y su efecto inmediato: disipar las tinieblas. Quien camina dando fe a Jesús no tropieza.

IMAGEN: LA LUZ

IV Miercoles Pascua 2022Si al comienzo de la creación lo primero que hizo Dios fue la luz, y según san Juan, la Encarnación del Verbo es luz, fue al alba del primer día de la semana cuando el Resucitado se dejó ver por sus discípulos, y desde entonces, ni la noche ni la muerte tienen dominio sobre Él. Los creyentes en Jesús andan siempre como en pleno día, porque sus obras son según Dios, y el Maestro llegó a afirmar ante los discípulos: “Vosotros sois luz”. El cristiano tiene la misión esencial de revelar el rostro luminoso de Cristo resucitado, al tiempo que obra según el Evangelio.

PROPUESTA

¿Eres luz? ¿Tu rostro y tus obras manifiestan la luz?

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