NATANAEL

Cuarto Evangelio 11 “Al día siguiente, determinó Jesús salir para Galilea; encuentra a Felipe y le dice: «Sígueme». Felipe encuentra a Natanael y le dice: «Aquel de quien escribieron Moisés en la ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret». Natanael le replicó: «¿De Nazaret puede salir algo bueno?». Felipe le contestó: «Ven y verás». Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño». Natanael le contesta: «¿De qué me conoces?». Jesús le responde: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi». Natanael respondió: «Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel».” (Jn 3, 43-49).

COMENTARIO

Como onda expansiva, se extiende la llamada de Jesús a los primeros discípulos. Andrés se lo dice a Pedro; Juan se lo dice a Santiago; Felipe se lo comunica a Natanael, quien se resiste a dar fe a que un nazareno pueda ser bueno.

El encuentro de Jesús con Natanael revela hasta dónde se ha rebajado el Señor. No solo se avecina en la “Galilea de los gentiles”, sino que toma el gentilicio del pueblo desconocido y de mala fama: Nazareno.

Jesús revela el final de la creencia de que la salvación viene por la ley. La higuera es símbolo de la ley. Natanael es un practicante ortodoxo, “un israelita de verdad”. Por ello lo conoce Jesús. Pero se termina el tiempo de creerse justo por ser cumplidor de los preceptos de la Antigua Alianza. Quien salva es Jesús.

En otros Evangelios se citan referencias a la higuera. Zaqueo, corriendo más adelante, se subió a un sicomoro para verlo, porque tenía que pasar por allí. Jesús levantó los ojos y le dijo: «Zaqueo, date prisa y baja, porque es necesario que hoy me quede en tu casa». (Lc 19, 4-5). En otro pasaje leemos: “Cuando salían de Betania, sintió hambre. Vio de lejos una higuera con hojas, y se acercó para ver si encontraba algo; al llegar no encontró más que hojas, porque no era tiempo de higos. Entonces le dijo: «Nunca jamás coma nadie frutos de ti»” (Mc 11, 12-14). Parece injusta la sentencia de Jesús, y sin embargo, revela que la salvación no viene de subirse a la higuera ni de quedar a su sombra, pues solo tiene hojas, sin fruto. El Salvador, como confiesa Natanael, es Jesús: “Tú eres el Hijo de Dios”.

PROPUESTA

¿Practicas la religión para darte conciencia de cumplidor, o como respuesta agradecida?

 

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