TEXTO BÍBLICO

Dice Jesús a Simón Pedro: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?». Él le contestó: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero». Jesús le dice: «Apacienta mis corderos». Por segunda vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?». Él le contesta: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero». Él le dice: «Pastorea mis ovejas». Por tercera vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?». Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez: «¿Me quieres?» y le contestó: «Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero». Jesús le dice: «Apacienta mis ovejas. Dicho esto, añadió: «Sígueme» (Jn 21, 15-17.19).

COMENTARIO

Estamos terminando el Tiempo Pascual, durante el que hemos venido escuchando la proclamación del Cuarto Evangelio. Hoy se nos invita a considerar parte del último capítulo. La pregunta de Jesús a Pedro de si lo ama concuerda con el Don de Piedad, por el que, gracias al Espíritu Santo, cabe amar y querer a Jesús y su obra, como Él mismo merece. Es don que mueve al trato obsequioso con Jesús y con nuestros semejantes, a realizar obras buenas, actos religiosos y de culto en honor del Señor y de compasión con nuestros prójimos.

EL DON DE PIEDAD

Una persona piadosa es la que ejercita sus capacidades naturales o adquiridas en favor de los demás, en vez de hacerlo en provecho propio, y lleva a cabo acciones generosas y desinteresadas. La Santidad, la justicia divina y la misericordia de Dios se relacionan. El santo es justo, piadoso y misericordioso.

ORACIÓN

“Ven Espíritu Divino, manda tu luz desde el cielo, Padre amoroso del pobre; don en tus dones espléndido; luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo.”

PROPUESTA

¿Te reconoces una persona piadosa por tus relaciones con Dios y con el prójimo?

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