
Pentecostés es un día especial para solicitar los dones del Espíritu Santo.
Ven, Espíritu Santo, derrama sobre nosotros el don de SABIDURÍA, por el que percibimos el amor divino: «Es el Amor de Dios que hace de nuestro corazón su morada» (Francisco, 9 de abril de 2014).
Ven, Espíritu Santo, y derrama sobre nosotros el don de ENTENDIMIENTO, por el que «escrutamos las profundidades del pensamiento de Dios y de su designio de salvación» (Francisco, 30 de abril de 2014).
Ven, Espíritu Santo, y derrama sobre nosotros el don de CONSEJO, por el que somos capaces de conformar nuestra vida a la voluntad de Dios y comprender sus designios sobre la historia y sobre nosotros mismos.
Ven, Espíritu Santo, y derrama sobre nosotros el don de FORTALEZA, para superar toda tentación y «sostenernos en nuestra debilidad» (Francisco, 14 de mayo de 2014).
Ven, Espíritu Santo, y derrama sobre nosotros el don de CIENCIA; gracias a él, miramos la realidad a través de la bondad divina, sin quedar atrapados en la cosificación de las circunstancias.
Ven, Espíritu Santo, y derrama sobre nosotros el don de PIEDAD, por el que nos hacemos conscientes de la amistad con Dios revelada por Jesús, cuando «nos hace sentir su amor por nosotros» (Francisco, 4 de junio de 2014).
Ven, Espíritu Santo, y derrama sobre nosotros el don de TEMOR DE DIOS, que no es temerle a Él, sino temer nuestra posible infidelidad; por él recordamos cuán pequeños somos ante Dios y «nos abandonamos en la bondad de nuestro Padre que nos quiere mucho» (Francisco, 11 de junio de 2014).
Amén







