TEXTO EVANGÉLICO

Al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó: «Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije:”Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo”. Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel». (Jn 1, 29-31)

COMENTARIO

Juan, discípulo del Bautista y testigo de la identidad de Jesús como Cordero de Dios, es quien nos narra la boda de Caná, la pasión y muerte del Señor —a quien atraviesan con una lanza— y la visión gloriosa del Cordero degollado en el Apocalipsis.

El Evangelio nos presenta al Cordero de Dios, el Buen Pastor que se hace Cordero. Él es el Hijo amado que da su vida, como aquel cordero que, en tiempos de Abraham, sustituyó el sacrificio de Isaac, su hijo amado. Por la vida entregada de este Cordero se salvan las ovejas dispersas. Gracias al Cordero degollado se alcanza la gloria de Dios. Él es el único capaz de abrir el libro de los siete sellos, el único que da sentido a la vida de quienes lo siguen y han lavado sus túnicas en la sangre de este Cordero.

María, la madre de Jesús, llevó en sus brazos al Verdadero Cordero que quita el pecado del mundo. Ella, como la zarza que trababa al cordero que sustituyó la muerte de Isaac, nos brinda en el banquete de Caná de Galilea el signo que anticipa la Redención. La Iglesia, cada vez que celebra la Eucaristía, antes de comulgar nos presenta en el pan santo al Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo, y nos invita a la Cena del Señor, al banquete de bodas.

PROPUESTA

Estás invitado a la mesa del Señor

miercoles de la i semana del t ordinario 2026

TEXTO EVANGÉLICO

“Al salir ellos de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a la casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, e inmediatamente le hablaron de ella. Él se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles. Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar. Se levantó de madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, se marchó a un lugar solitario y allí se puso a orar” (Mc 1, 29-35).

COMENTARIO

Observa las palabras que aparecen en el relato: «sinagoga», «casa», «puerta», «lugar solitario»; son los espacios que definen la jornada de Jesús. Él asiste a la reunión preceptiva del sabbat, va con sus amigos a la casa de Pedro, donde cura a su suegra, no solo de la fiebre, sino infundiéndole la fuerza de la vida nueva: «la cogió de la mano y la levantó». Ella se puso inmediatamente a servir, gestos que reaparecen en la noche de la Última Cena, cuando Jesús se levantó y se puso a lavar los pies de los discípulos. Jesús, al caer la tarde, puesto el sol y pasado el descanso sabático, curó a muchos; y al día siguiente lo encontramos en un lugar desierto, en oración.

Si deseamos tomar ejemplo del Nazareno, estos cuatro movimientos son significativos: oración pública en la sinagoga; estancia doméstica y familiar en la casa de Pedro; solidaridad con quienes tienen necesidad; y oración personal. Quizá no sea posible mantener diariamente las cuatro ubicaciones, pero siempre será una referencia objetivadora la jornada de Jesús.

En las excavaciones realizadas en Cafarnaúm se ha podido identificar la habitación de Jesús. Actualmente, cabe contemplar lo que fue la iglesia doméstica. El octógono que forman los muros de los restos arqueológicos demuestra la veneración del lugar desde los inicios del cristianismo.

Mira el horizonte despejado.

El hielo y la nieve vuelven más azul el cielo.

Rompe la inercia de saberte frágil.

Cada día es trecho para los valientes.

El belén se hizo con materiales pobres.

Las horas se tejen de amor derramado.

No importan las gestas: lo poco es valioso

si se hace como icono trascendente.

Día a día se recorre la existencia,

afrontada con ánimo secreto,

nacido de saberse amado

por Aquel que hizo todo y que nos hizo.

Es distinto mirar la altura de la cuesta

que dar tan solo un paso tras del otro

en cada jornada de lo cotidiano.

Y, de pronto, se ve alcanzada la meta.

Inicia a ritmo medido la andadura,

pues el camino diario es largo.

Ayuda no saberse solo en el empeño

y sentir, desde el alba, la presencia.

No sobrecargues las espaldas con el peso

del deseo inalcanzable y prestigioso.

Vive la danza de las horas sabiéndote

apoyado siempre en la misericordia.

Cada día tiene su afán, dice la Biblia,

y a cada día le sobra su disgusto.

No adelantes imágenes futuras.

Vive el hoy abrazado en confianza.

TEXTO PROFÉTICO

Mirad a mi Siervo, a quien sostengo; mi elegido, en quien me complazco. He puesto mi espíritu sobre él, manifestará la justicia a las naciones. No gritará, no clamará, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará, la mecha vacilante no la apagará. Manifestará la justicia con verdad. No vacilará ni se quebrará, hasta implantar la justicia en el país” (Isa 42, 1-4).

TEXTO EVANGÉLICO

“Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrieron los cielos y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él. Y vino una voz de los cielos que decía: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco».” (Mt 3, 16-17)

COMENTARIO

El bautismo de Jesús nos revela la identidad del Nazareno: Él es el Hijo amado de Dios, en quien Dios se complace. Esta manifestación fue anunciada por el profeta y rubricada por la voz divina en el Jordán y en el Monte Alto, sorprendentemente en el lugar más bajo y en el más elevado que señala el Evangelio.

El secreto de la vida de Jesús es su propia conciencia de saberse amado por Dios, su Padre. No se nos presenta como un francotirador ni como un penitente, ni como un sádico o un justiciero: «La caña cascada no la quebrará, la mecha vacilante no la apagará». Jesús es la revelación del Dios amor, porque Él tiene la experiencia profunda de saberse amado.

El bautismo nos hace conscientes del amor de Dios, nos convierte en hijos suyos y nos introduce en la corriente de gracia de quienes se saben amados y arriesgan su vida no como forajidos titanes, sino como amigos de Dios. El bautismo es un privilegio de la fe: sus aguas nos transforman en árboles frondosos junto a la corriente que nace en el santuario.

PROPUESTA

¿Recuerdas el día de tu bautismo? Renueva las promesas bautismales

TEXTO BÍBLICO

“Si alguno dice: «Amo a Dios», y aborrece a su hermano, es un mentiroso; pues quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve. Y hemos recibido de él este mandamiento: quien ama a Dios, ame también a su hermano” (1Jn 4, 20-21).

TEXTO EVANGÉLICO

Fue a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el rollo del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista; a poner en libertad a los oprimidos; a proclamar el año de gracia del Señor” (Lc 4, 16-19).

COMENTARIO

La espiritualidad cristiana tiene unos referentes objetivos, como es la vida sacramental, la Palabra de Dios y la relación con el prójimo. No se puede dividir este tríptico y quedar solo en la relación con Dios, al margen de la relación con el prójimo. El axioma es claro: “quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve”.

Jesús nos presenta en la sinagoga de su pueblo el programa para el que ha venido al mundo, es diferente de la proclama veterotestamentaria, al leer al profeta Isaías y terminar la lectura en el “año de gracia del Señor”.

El Dios justiciero, vengativo, capaz de resarcirse de la infidelidad del pueblo con la violencia del quien es Todopoderoso, se presenta en Jesucristo como misericordioso, con las entrañas conmovidas en favor de los que más necesitan esperanza: los pobres, los cautivos, los ciegos, los oprimidos.

Estamos terminando el Tiempo de Navidad, y es momento propicio para proyectar la contemplación de quien se hecho pequeño, pobre, débil, menesteroso, necesitado del cuidado materno, para decir una palabra de aliento al abatido y consolar a todos los que sienten la aspereza de la vida.

PROPUESTA

Haz tu programa de vida

TEXTO BÍBLICO

Queridos hermanos, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros. A Dios nadie lo ha visto nunca. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud” (1Jna 4, 11-12).

TEXTOS EVANGÉLICO

Llegada la noche, la barca estaba en mitad del mar y Jesús, solo, en tierra. Viéndolos fatigados de remar, porque tenían viento contrario, a eso de la cuarta vigilia de la madrugada, fue hacia ellos andando sobre el mar, e hizo ademán de pasar de largo. Ellos, viéndolo andar sobre el mar, pensaron que era un fantasma y dieron un grito. Pero él habló enseguida con ellos y les dijo: «Ánimo, soy yo, no tengáis miedo». Entró en la barca con ellos y amainó el viento” (Mc 6, 47-49).

COMENTARIO

Cada palabra del texto evangélico es significativa. «Llegada la noche» es la hora de la prueba, de la oscuridad, del sentirse solos. «En mitad del mar», en mitad de la vida, cuando ya no se puede regresar al punto de partida y el punto de llegada se convierte solo en deseo. «Jesús, viéndolos fatigados»: Jesús no nos pierde de vista y está atento a nuestra necesidad. «A la cuarta vigilia», la hora en la que los israelitas llegaron al otro lado del mar Rojo, la hora de la resurrección de Jesús. «No tengáis miedo», saludo del Resucitado que reclama confianza y la certeza de que Él está siempre a nuestro lado.

La experiencia de fe parte de saberse amado por Dios, que nos amó hasta el extremo en su Hijo; desde esta certeza es posible permanecer siempre en el Señor. Solo cuando uno se siente amado se mueve a amar. No es la ley la que impera en el cristianismo, sino el amor, que llega a ser ilógico, pues se ama incluso a quienes se sienten contrarios.

El Evangelio nos invita a la serenidad y a la confianza, con la certeza de llegar a puerto. Es tentación adelantar catástrofes: hundimiento, quiebra sin remedio. Jesús tiene poder para amainar el viento, la tormenta y la noche.

PROPUESTA

Confía siempre en el Señor

TEXTO BÍBLICO

Queridos hermanos, amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor” (1Jn 4,7-8).

TEXT EVANGÉLICO

Al desembarcar, Jesús vio una multitud y se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que no tienen pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas. Despídelos, que vayan a los cortijos y aldeas de alrededor y se compren de comer». Él les replicó: «Dadles vosotros de comer». Ellos le preguntaron: «¿Vamos a ir a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?». «¿Cuántos panes tenéis? Y tomando los cinco panes y los dos peces, alzando la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los iba dando a los discípulos para que se los sirvieran. Y repartió entre todos los dos peces. Comieron todos y se saciaron, y recogieron las sobras: doce cestos de pan y de peces. Los que comieron eran cinco mil hombres. (Mc 6, 34. 36-38. 42-44)

COMENTARIO

Entrañas del Maestro, compasión divina. Jesús no pasa indiferente ante la necesidad del hombre. Nos invita a ser solidarios, pero Él mismo se ofrece como pan multiplicado, anticipo de la Noche Pascual.

Como Padre de familia y Buen Pastor, descubre la necesidad de quienes lo siguen. No se desentiende de sus criaturas: las provee, las sacia, y queda abundancia para todos los que se sumen al grupo de los discípulos. Nadie queda fuera; doce cestos llenos permanecen como despensa.

Cada uno de nosotros somos manos extendidas de la prodigalidad divina. Pero, aunque nadie se compadezca de nosotros, Dios siempre lo hace, porque, como dice el apóstol: «Dios es amor». Y en esto consiste el amor: en que Él nos ama.

PROPUESTA

Déjate amar y ama

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TEXTO BÍBLICO

“Cuanto pidamos lo recibimos de él, porque guardamos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada. Y este es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo, Jesucristo, y que nos amemos unos a otros, tal como nos lo mandó” (1Jn 3, 22-23).

TEXTO EVANGÉLICO

“Al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan se retiró a Galilea. Dejando Nazaret se estableció en Cafarnaún, junto al mar. Jesús recorría toda Galilea enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Su fama se extendió por toda Siria y le traían todos los enfermos aquejados de toda clase de enfermedades y dolores, endemoniados, lunáticos y paralíticos. Y él los curó. Y lo seguían multitudes venidas de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y Transjordania” (Mt 4, 12-13. 23-25).

COMENTARIO

El evangelista sitúa a Jesús en Cafarnaúm, frontera de Israel y puerto de mar; al otro lado se encuentran algunas ciudades de la Decápolis. Hay quien señala que esta decisión se debió a la finalización de los trabajos en Séforis. Sin embargo, la elección del Nazareno de afincarse en Cafarnaúm se explica mejor por la naturaleza del mensaje evangélico, cuyo destinatario es la totalidad de los pueblos.

Jesús inicia una predicación itinerante. Los poblados del entorno del lago de Galilea se benefician de la palabra del Maestro y de su poder para perdonar y curar. Él atrae a gentes del norte y del sur, del este y del oeste. Corozaín, Betsaida, Gerasa y Magdala fueron algunas de las ciudades beneficiadas por la predicación de Jesús.

El núcleo de la enseñanza del Galileo es creer en Él como Hijo de Dios y amarnos unos a otros. «Tú, que todavía no ves a Dios, amando al prójimo haces méritos para verlo; con el amor al prójimo aclaras tu pupila para mirar a Dios» (san Agustín).

PROPUESTA

Obras son amores. “Aquí, hijas mías, se ha de ver el amor, que no a los rincones, sino en mitad de las ocasiones” (Santa Teresa, Fundaciones 5, 15)

TEXTO EVANGÉLICO

“Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo». Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó y toda Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron: «En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta:”Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos la última de las poblaciones de Judá, pues de ti saldrá un jefe que pastoreará a mi pueblo Israel”». Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles: «Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo». Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino y, de pronto, la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se retiraron a su tierra por otro camino” (Mt 2, 1-12).

COMENTARIO

Primero: ¿Por qué la estrella que guiaba a los Magos desaparece y ellos van a Jerusalén a preguntar a Herodes? ¿Por qué, si todo Jerusalén se sobresalta, no hay nadie que acompañe a los Magos hasta Belén, cuando está tan cerca de Jerusalén? Estas preguntas iluminan la existencia de cada uno. El camino de la vida tiene sus rodeos. No siempre se va derecho a la meta, y se puede llegar incluso al límite del error, como ocurrió al preguntarle a Herodes por el Rey que había nacido, lo que después provocó su reacción airada. Y la razón para reemprender el camino no es tener información, sino tener fe.

Segundo: Es un día en el que la Buena Noticia se expande por el mundo, y los gentiles están también destinados a la salvación. Los Magos de Oriente representan la gentilidad y la diversidad de los pueblos, como anuncian las profecías: “Caminarán los pueblos a tu luz, los reyes al resplandor de tu aurora. Levanta la vista en torno, mira: todos esos se han reunido, vienen hacia ti; llegan tus hijos desde lejos, a tus hijas las traen en brazos” (Is 60, 3-4). “También los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la misma promesa en Jesucristo, por el Evangelio” (Ef 3, 6).

Tercero: Es día de adoración. Los Magos “entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y, cayendo de rodillas, lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra” (Mt 2, 11). Se evidencia aquí una paradoja: los Magos se arrodillan ante un niño pequeño, indefenso, en brazos de su madre, necesitado de sus cuidados. La adoración no es la reacción ante una majestad deslumbrante que atemoriza, sino ante un Niño pequeño. Habremos de descubrir esta actitud ante lo ordinario de la vida y saber acoger cómo, a través de lo pequeño, se nos revela el Misterio de Dios.

Es necesaria la noche para ver las estrellas.

Es necesaria la herida para sentir el bálsamo

bondadoso de la misericordia.

Es necesario estar en los márgenes

para saber lo que significa la pertenencia amiga.

A tientas se graba la memoria del camino oscuro.

Hay que saberse solo para buscar compañía.

El débil siente la fortaleza de la mano tendida.

No cabe secuestrar el sentimiento y que sea fecundo.

Envuelto en niebla, se avanza despacio.

El hielo busca el hogar encendido.

La nostalgia no deja vivir el presente.

La hipótesis evade la historia.

Es momento de saberse único y concreto.

Dios ama a cada uno como único.

Vayamos tras la estrella, aunque a oscuras.

Que nos guíe el corazón herido por amor.

Sea ofrenda lo poco que uno tiene,

aunque brille e invadan los perfumes.

Nada es más que rendirse enamorado.

Los Magos son ejemplo y compañeros.

Fiados del latido íntimo, buscaron

a quien daba sentido a los pasos.

Tras el beso volvieron a su tierra,

ligeros, descargados, testigos, generosos.

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