TEXTO EVANGÉLICO

III Lunes Cuaresma 2023«En verdad os digo que ningún profeta es aceptado en su pueblo. Puedo aseguraros que en Israel había muchas viudas en los días de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías sino a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo echaron fuera del pueblo y lo llevaron hasta un precipicio del monte sobre el que estaba edificado su pueblo, con intención de despeñarlo (Lc 2, 24-26-29).

PASO DE PASIÓN: EL DESPOJADO

Los soldados, cuando crucificaron a Jesús, cogieron su ropa, haciendo cuatro partes, una para cada soldado, y apartaron la túnica. Era una túnica sin costura, tejida toda de una pieza de arriba abajo. Y se dijeron: «No la rasguemos, sino echémosla a suerte, a ver a quién le toca». Así se cumplió la Escritura: «Se repartieron mis ropas y echaron a suerte mi túnica» (Jn 19, 23-24).

En la Biblia, el vestido tiene un significado más amplio que el de una prenda para cubrir el cuerpo y salvarse del frío. Desde el relato del Génesis, en el que se describe a Dios confeccionando unos vestidos y poniéndoselos a Adán y a Eva, hasta el momento en el que despojan a Jesús de su túnica, la Biblia alude al vestido como identidad de la persona.´

Si la bendición de Jacob, hijo segundón de Isaac, aconteció por llevar la túnica del primogénito Esaú; los hijos de los hombres llevamos en nuestra naturaleza la túnica de la humanidad, que asumió Jesús en la Encarnación, y que nos entregó redimida en la Cruz como imagen suprema

A costa del despojo del Primogénito de todos los hombres, el Hijo de Dios, nos revestimos de dignidad y el Creador nos mira como hijos suyos. Si perdemos esta referencia, caminaremos como huérfanos.

PREGUNTA

¿Te consideras y te tratas como hijo de Dios?

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