TEXTO EVANGÉLICO

En verdad, en verdad os digo: si pedís algo al Padre en mi nombre, os lo dará. Hasta ahora no habéis pedido nada en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestra alegría sea completa. Os he hablado de esto en comparaciones; viene la hora en que ya no hablaré en comparaciones, sino que os hablaré del Padre claramente. Aquel día pediréis en mi nombre, y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el Padre mismo os quiere, porque vosotros me queréis y creéis que yo salí de Dios. Salí del Padre y he venido al mundo, otra vez dejo el mundo y me voy al Padre».” (Jn 16, 23b-28)

COMENTARIO

Hay un pasaje en los Hechos de los Apóstoles que refleja muy bien el valor de invocar el nombre de Jesús: «No tengo plata ni oro, pero te doy lo que tengo: en nombre de Jesucristo Nazareno, levántate y anda» (Hch 3, 6). Tras estas palabras, el paralítico recobró la movilidad y entró saltando en el templo.

Las autoridades sabían bien la fuerza que encerraba el nombre de Jesús y prohibieron a los apóstoles seguir predicando en él. «Para evitar que se siga divulgando, les prohibiremos con amenazas que vuelvan a hablar a nadie de ese nombre». Y, habiéndolos llamado, les prohibieron severamente predicar y enseñar en el nombre de Jesús (Hch 4, 17-18).

San Pablo, por su parte, afirma que Jesús «se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo exaltó sobre todo y le concedió el Nombre sobre todo nombre; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre» (Flp 2, 8-11).

La declaración de amor de Jesús es fascinante, pues nos asegura que el Padre nos quiere, y Él también nos quiere. Quienes creen en Jesús viven con la certeza de saberse amados por Dios.

PROPUESTA

Invoca el nombre de Jesús con fe

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