TEXTO BÍBLICO

Convertíos a mí de todo corazón, con ayunos, llantos y lamentos; rasgad vuestros corazones, no vuestros vestidos, y convertíos al Señor vuestro Dios, un Dios compasivo y misericordioso, lento a la cólera y rico en amor, que se arrepiente del castigo” (Jl 2, 12-13).

TEXTO EVANGÉLICO

Cuando hagas limosna, no mandes tocar la trompeta ante ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles. Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vean los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa. Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus rostros para hacer ver a los hombres que ayunan. Tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará” (Mt 6, 2. 5. 16. 18).

COMENTARIO

La Cuaresma es un tiempo propicio para comenzar de nuevo. Es un tiempo fuerte. La Palabra de Dios nos acompañará de manera especial. El creyente mira a Jesús, quien va por delante como Maestro y nos enseña un modo de vida discreto, humilde, sencillo, confiado, generoso, ascético y orante.

Estamos llamados a la conversión. Nadie puede decir que es perfecto a los ojos de Dios. Por el contrario, quien se sabe necesitado de misericordia recibe el abrazo del perdón y de la reconciliación.

Observemos el proyecto que nos presenta el Evangelio, que obedece a los consejos evangélicos de compartir discretamente los bienes, de caminar en la presencia de Dios y de valorar el axioma: «No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios».

PROPUESTA

Decía san Francisco de Asís: “Hoy comienzo”

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