SAN MARCOS
TEXTO EVANGÉLICO
“«Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos». Después de hablarles, el Señor Jesús fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos se fueron a predicar por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban.” (Mc 16, 15-20)
COMENTARIO
Hoy, con motivo de la fiesta de San Marcos, se interrumpe la lectura continuada del Evangelio de San Juan para proclamar el final del relato de Marcos. En este pasaje se recibe el envío misionero por excelencia —nota esencial de la fe cristiana— fundamentado en el mandato del Resucitado.
El apóstol Pedro, en su carta, alude a Marcos como «hijo suyo», lo que revela la relación especial que mantuvo con él; de hecho, el evangelista se hace eco directo de las enseñanzas de Pedro. En el corazón de su obra encontramos el pasaje en Cesarea de Filipos:
«¿Quién dice la gente que soy yo?». Ellos le contestaron: «Unos, Juan el Bautista; otros, Elías, y otros, uno de los profetas». Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy?». Tomando la palabra, Pedro le dijo: «Tú eres el Mesías» (Mc 8, 27-29).
El final del Evangelio de San Marcos resalta una novedad en el tratamiento que se le da a Jesús, exclusiva de este autor. Resulta sorprendente que, aunque el nombre de Jesús aparece 113 veces a lo largo del Evangelio, solo en este texto final se le llama «el Señor Jesús», expresión que después será muy frecuente en los Hechos de los Apóstoles.
PROPUESTA
Invoca el nombre de Jesús







