TEXTO EVANGÉLICO
“Después de esto, designó el Señor otros setenta y dos, y los mandó delante de él, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. ¡Poneos en camino! Mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias; y no saludéis a nadie por el camino. Cuando entréis en una casa, decid primero:”Paz a esta casa”. Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comiendo y bebiendo de lo que tengan: porque el obrero merece su salario” (Lc 10, 3-7).
COMENTARIO
Los santos hermanos Cirilo y Metodio, enviados de dos en dos como los discípulos de Jesús, fueron los predicadores que tradujeron los libros sagrados al eslavo, gracias a lo cual los pueblos europeos más orientales pudieron acercarse, en su lengua nativa, a la revelación.
El texto evangélico sorprende por su radicalidad, en el sentido de que, en un primer momento, parece que Jesús envía a los suyos sin ningún equipamiento necesario, cuando les manda no llevar bolsa, ni alforja, ni sandalias…
Desde el contexto bíblico, donde parece que se exige una carencia, se esconde en realidad la generosidad de Dios, porque Jesús se ofrece como el mayor tesoro: el pan de vida y el amor del alma, capaz de satisfacer todas las necesidades de sus discípulos: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré».






