TEXTO BÍBLICO
“Sed santos, porque yo, el Señor, vuestro Dios, soy santo” (Lev 19, 2).
TEXTO EVANGÉLICO
“Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles, entonces se sentará en su trono de gloria. Entonces dirá el Rey a los de su derecha: «Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis” (Mt 25, 31. 34-35).
COMENTARIO
La santidad no es algo abstracto, ni virtual, es de carne y hueso, es humanidad entregada, como lo hizo Jesús, y como nos enseñó él mismo, siendo misericordiosos, practicando la hospitalidad generosa con todo prójimo. El Dios santo se ha revelado como Dios misericordioso, lento a la ira y rico en piedad.
Es tiempo propicio para recibir y dar misericordia. El orgullo de creerse perfecto, y el egoísmo que se manifiesta en un corazón de piedra, son contrarios a la llamada que todos los bautizados tenemos a la santidad.
La santidad no es espiritualismo, sino encarnación, ternura, entrañas conmovidas, misericordia. Un refrán castellano acierta al decir: “Obras son amores y no buenas razones. Y Santa Teresa de Jesús decía a sus monjas:”Aquí, hijas mías, se ha de ver el amor, que no a los rincones, sino en mitad de las ocasiones” (F 5, 15).
PROPUESTA
“Haz bien y no mires a quién”






