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	<title>más de 60 años &#8211; Buenafuente del Sistal</title>
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	<description>Monasterio Cisterciense de La Madre de Dios</description>
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	<title>más de 60 años &#8211; Buenafuente del Sistal</title>
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		<title>Mi paso por Buenafuente</title>
		<link>https://buenafuente.org/testimonio/mi-paso-por-buenafuente/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Chus2]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 27 Mar 2024 11:15:45 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Estuve dos veces en Buenafuente. La primera para realizar un curso de música. La segunda para realizar los Ejercicios Espirituales. Las experiencias vividas quedaron grabadas en mi corazón. Compartir la...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Estuve dos veces en Buenafuente. La primera para realizar un curso de música. La segunda para realizar los Ejercicios Espirituales. Las experiencias vividas quedaron grabadas en mi corazón. Compartir la oración litúrgica con las monjas, orar individualmente, las pláticas del P. Ángel…. la paz que se respira allí. no lo podré olvidar. ¡¡¡GRACIAS!!! QUE DIOS SIGA BENDICIENDO A ESAS PERSONAS Y A ESE LUGAR.</p>
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		<title>Qué bien sé yo la fonte que mana y corre…</title>
		<link>https://buenafuente.org/testimonio/que-bien-se-yo-la-fonte-que-mana-y-corre/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Chus2]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 27 Mar 2024 11:05:29 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Solo un par de veces pude participar de unos días de Ejercicios en Buenafuente… suficiente para quedar «amiga» y agradecer que así se nos llame y se nos trate. El...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Solo un par de veces pude participar de unos días de Ejercicios en Buenafuente… suficiente para quedar «amiga» y agradecer que así se nos llame y se nos trate. El compartir la liturgia del monasterio -me quedó la costumbre de inclinarme al decir «gloria al Padre…» reconociendo la presencia trinitaria- entre un gran grupo de personas desconocidas y a la vez unidas, en comunión. El participar en las pequeñas actividades de la casa, haciéndonos sentir en la nuestra. La posibilidad de caminar en medio de una naturaleza sencilla, agreste, cuidada solo por la mano creadora y ofrecida como descanso… Y sobre todo el silencio roto solo ¿o acompañado? por el sonido de ese agua corriendo siempre al final del templo, guardando nuestras espaldas y ofreciéndosenos -la pidiésemos o no- para nuestra sed… «¡Qué bien sé yo la fonte que mana y corre, aunque es de noche!» Gracias, Dios, porque nos ofreces de tu agua para el camino, por manos de quienes no conocíamos y quedan para siempre como experiencia de amistad… de esa que dice Teresa de Jesús: «tratar de amistad estando muchas veces tratando a solas con Quien sabemos nos ama». Gracias también, P. Ángel, por el testimonio de ese «trato de amistad» vivido con el Señor y ofrecido como casa abierta en Buenafuente del Sistal. ¡Feliz celebración!</p>
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		<title>Las campanas no pueden callar</title>
		<link>https://buenafuente.org/testimonio/las-campanas-no-pueden-callar/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Chus2]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 15 Sep 2023 17:15:32 +0000</pubDate>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="row "><div class="wpv-grid grid-1-1  wpv-first-level first unextended" style="padding-top:0px;padding-bottom:0px" id="wpv-column-03e47eb744c01cf5160807cfd61fa66d" ><p>Como desde hace cientos de años las campanas de la espadaña de Buenafuente nos siguen convocando para el recogimiento y la oración. No pueden callar: tienen que proclamar la belleza, la bondad y la verdad de Dios, aquello que apenas podemos entender con palabras y que, si acaso, solo sentiremos, en el silencio del alma, ese susurro de una brisa suave. El silencio apacible que lo envuelve todo. Y quizá sintamos acogida, amor, paz, vida, agradecimiento …</div></div>
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		<title>Toda ofrenda era vaso de agua en tiempo de sed</title>
		<link>https://buenafuente.org/testimonio/34343/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Chus2]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 14 Sep 2023 17:34:30 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[“Ante tanta intemperie y pobreza en el monasterio, toda ofrenda era vaso de agua en tiempo de sed. Como eco de las noticias y envíos epistolares aconteció la chispa o...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="row "><div class="wpv-grid grid-1-1  wpv-first-level first unextended" style="padding-top:0px;padding-bottom:0px" id="wpv-column-010e9cb248d76f9343cbe691cf615c93" ><p>“Ante tanta intemperie y pobreza en el monasterio, toda ofrenda era vaso de agua en tiempo de sed. Como eco de las noticias y envíos epistolares aconteció la chispa o el detonante de la atracción hacia Buenafuente ya que el sacerdote Carlos Castro Cubels, habiendo leído algunos testimonios sobre el Sistal en la revista <em>Vida Nueva</em>, transmitió a un grupo de laicos con los que caminaba espiritualmente y se reunía en una iglesia de Madrid, la ilusión de celebrar la Semana Santa de 1973 en Buenafuente.</p>
<p>Y así, la llegada del grupo de amigos de Madrid para celebrar el Triduo Santo marca la inflexión en la historia de los últimos años de Buenafuente. Aquellos días un grupo de cuarenta personas, muy sensible a la liturgia que vivía con verdadera pasión las disposiciones del Concilio Vaticano II, se han convertido en punto de referencia para comprender el “milagro” de Buenafuente.</p>
<p>Uno no se explica que quienes gozaban de una buena posición social aceptaran desplazarse hasta este lugar, donde no había absolutamente nada, en una pobreza extrema. Las Hermanas de Santa Ana de Guadalajara apoyaron el encuentro con el ajuar necesario para poder hacer y servir la comida. Por la noche, los huéspedes laicos debían desplazarse a Huertahernando e incluso a Alcolea del Pinar para dormir. En clausura se hospedaron una veintena de religiosas de diferentes congregaciones.</p>
<p>Recuerdo muy vivamente la crisis que padeció el grupo el Viernes Santo, al comprobar que la comunidad de monjas era extremadamente débil y que la liturgia de Buenafuente nada tenía que ver con la posible nostalgia de una abadía cisterciense en la que se cantaba bien el gregoriano. Guardo memoria de aquel Sábado Santo en el que les dije que para encontrarse como amigos no hacía falta venir a Buenafuente, pero que, más allá del gusto de escuchar una salmodia bien cantada en gregoriano o de ver un claustro románico, debía haber otra razón que nos sujetara a las monjas y a mí en aquel lugar. No era indiferente la veneración de la imagen del Cristo de la Salud desde el siglo XIII.</p>
<p>Y sin estrategia alguna, aconteció el cambio total en todo el grupo, con quien se formó de alguna manera los “Amigos de Buenafuente”, que nunca fue movimiento ni asociación sino la coincidencia en el deseo de ayudar a la comunidad de hermanas y de participar en sus oraciones en aquel momento, y actualmente, además, el deseo de vincularse espiritualmente a Buenafuente.”</p>
<p><a href="https://buenafuente.org/publicaciones/me-parece-son%cc%83ar/" target="_blank" rel="noopener">Tomado del libro de Ángel Moreno, <em>Me parece soñar</em>, ed. PPC</a></div></div>
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		<title>El dolor es una caricia de Dios</title>
		<link>https://buenafuente.org/testimonio/el-dolor-es-una-caricia-de-dios/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Chus2]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 14 Sep 2023 17:01:40 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[“Su voz amigable que sirve de introducción al concierto vibra con especial emoción al hacer partícipes a los asistentes de que este no será uno más de los centenares que...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="row "><div class="wpv-grid grid-1-1  wpv-first-level first unextended" style="padding-top:0px;padding-bottom:0px" id="wpv-column-6b3a39bf20cc50621ef5a03ebb5009c9" ><p>“Su voz amigable que sirve de introducción al concierto vibra con especial emoción al hacer partícipes a los asistentes de que este no será uno más de los centenares que ha ofrecido por decenas de países; que para el maestro tiene una resonancia especial, dadas las dificultades que ha tenido que vencer hasta encontrarse ante aquel público, que también era especial. Y nos habla de un “voto de fe”, de una “ofrenda religiosa” que ha querido presentar a Dios y a su Madre, rodeado por las monjas del monasterio y por los amigos de este, muchos de los cuales han posibilitado que Buenafuente se haya convertido en un centro de oración, conservando la paz que secularmente le ha acompañado.</p>
<p>“He pasado por momentos muy difíciles y hoy, por primera vez en unos años, estoy en situación de presentarme ante vosotros. He tenido la suerte de sufrir una enfermedad dura, pero ello me permite decir firme y conscientemente que el dolor es una caricia de Dios.</p>
<p>No me hallo completamente restablecido, pero quiero hacer el esfuerzo de interpretar ante vosotros estas piezas.”</p>
<p><em>¿Qué ha supuesto la música en su existencia?</em></p>
<p>La música es para mí un modo de percepción. Todo es música en el universo. La música es vibración, es movimiento y, en definitiva, el movimiento es vida. La brisa, las olas, el viento, la palabra del ser querido, la música callada, la música secreta, la música por oír.</p>
<p>La música es una comunicación universal. Por lo tanto, para mí contiene mi comunicación con Dios y, también, con los demás hombres. No puede realizarse sin un instrumento que la da y un instrumento que la recibe. Yo he procurado ser instrumento a través de mi guitarra y acceder a una comunicación de amor.</p>
<p><em>¿En sus años más jóvenes hubo un alejamiento de Dios?</em></p>
<p>No hubo alejamiento. Había desconocimiento. El día que lo encontré, comprendí que era mi Señor y creí en Él. Él me buscó y yo lo conocí.</p>
<p><em>¿Qué le hizo cambiar?</em></p>
<p>Él se hizo el encontradizo en un momento inesperado. Entonces tenía yo veinticinco años. Yo no practicaba, aunque como todo el mundo fui bautizado, y un día de primavera de 1951, encontrándome en París, contemplando el fluir del Sena, tuve la sensación de una llamada interior. Desde entonces tengo muy claro que soy una criatura de Dios.</p>
<p>Por la vivencia de Dios los ausentes están vivos, como es el caso de la ausencia de mi hijo Juan de la Cruz. La vivencia de Dios es el sentido del dolor, la razón de la esperanza, la expectación de cada día, la fe en la música divina que existe y que falta por desvelar.</p>
<p><em>¿Qué representa el dolor para usted?</em></p>
<p>Llevo cuatro años largos familiarizándome con el sufrimiento, conviviendo con el dolor día a día, noche tras noche. He aprendido mucho gracias al dolor. Me ha permitido adentrarme en mí mismo y en la vida.</p>
<p>El sufrimiento abarca varios tipos de dolor: el dolor meramente físico que aniquila, que amordaza. Este es terrible, porque disminuye la capacidad de vigilia y se cuelan las dudas por cualquier rendija. El dolor físico prolongado, acuciante, debilita la voluntad de luchar y a veces hace tambalear la esperanza. Entonces aparece otro dolor, como una tentación enmascarada de sentirse tremendamente solo.</p>
<p>A los momentos más dolorosos de sentirse mal, disminuido, se añade la conciencia de no tener fuerzas para reaccionar ante esa situación de total indigencia y esto es un sufrimiento sin límites. Es cuando puede surgir el abandono a la voluntad de Dios y cambiar la perspectiva de la vivencia. No cambia la situación exterior, pero si la actitud, y la experiencia de Dios se hace intensamente viva a través del llanto o de la confianza. Tanto da. Lo importante es dialogar con Dios.</p>
<p>Todo es vida y de la vida el único dueño es Dios. Entonces el dolor físico se transmuta y se respira de otra manera. Si, por añadidura, se tiene el privilegio de estar convencido, como yo lo estoy, de que el dolor es una llamada de atención sobre uno mismo y que es un síntoma de lucha regeneradora, entonces el dolor cobra un sabor nuevo a gratitud y se puede ofrecer por tantos seres que sufren sin el apoyo de la ayuda que yo recibo.</p>
<p>En los momentos más fuertes de dolor he vivido los instantes de lucidez más intensa; he comprendido el significado del amor; he aprendido a valorar cada gesto de ternura y a dar gracias por cada instante de mi vida. Me he acordado de invocar. He podido palpar cuánto me aman mis seres queridos y tantos otros amigos, cuyos nombres ni siquiera conozco, pero que sé que rezan por mí, me mandan energía y comparten mi lucha. Es cuando he comprendido de una vez por todas -lo he sentido en lo más hondo de mi ser- que <em>el dolor es una caricia de Dios</em>.</p>
<blockquote><p>Entrevista a Narciso Yepes, Juan Cantavella, ed. PPC</p></blockquote></div></div>
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		<title>Ha sido el Señor el que nos llamó a este lugar</title>
		<link>https://buenafuente.org/testimonio/ha-sido-el-senor-el-que-nos-llamo-a-este-lugar/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Chus2]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 14 Sep 2023 10:38:39 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[“Ha sido el Señor el que nos llamó a este lugar. Se ha servido de los instrumentos que se ha buscado Él. A propuesta de Jimena Menéndez Pidal, nuestra familia...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="row "><div class="wpv-grid grid-1-1  wpv-first-level first unextended" style="padding-top:0px;padding-bottom:0px" id="wpv-column-30e784ce9505941d4e983eb9e209b8c8" ><p>“Ha sido el Señor el que nos llamó a este lugar. Se ha servido de los instrumentos que se ha buscado Él.</p>
<p>A propuesta de Jimena Menéndez Pidal, nuestra familia fue a Buenafuente para asistir a un retiro en Pentecostés como preparación para la confirmación de un grupo de jóvenes del colegio Estudio, entre los que se encontraba nuestra hija Ana. Nosotros llamamos al monasterio y pedimos alojamiento para dos noches. En aquel entonces no existía la hospedería, y las monjas vivían en un ambiente de lo más precario dentro de unos muros seculares muy necesitados de restauración.</p>
<p>No sé por qué accedieron a alojarnos en una habitación, y allí estuvimos Narciso, Ignacio y Juan con nuestros sacos de dormir y las mantas que nos dieron las monjas. Ana dormía con los demás confirmandos en “la Conejera».</p>
<p>La habitación tenía un balcón que miraba al norte, a los campos cubiertos de primavera. Un entorno rudo, salvaje, silencioso.</p>
<p>Los chicos hacían su retiro y nosotros pudimos pasear, observar el monasterio desde la perspectiva del monte, respirar la fragancia del campo en primavera y entrar en el silencio: solo el viento, los pájaros y el sonido de una campana que sonaba a resquebrajada y acogedora, que llamaba a la Liturgia de las Horas.</p>
<p>Fuimos a los oficios, participamos de la eucaristía, comimos con los demás nuestros emparedados, las monjas nos dieron un caldo caliente, sabrosísimo.</p>
<p>Conocimos a Madre Margarita, abadesa, a sor Inmaculada y a Madre Teresita. Nos cautivó su sencillez, su acogida tan benedictina, su alegría. Tenían rojas las mejillas y las manos; nos enteramos de que el frío estaba instalado en el monasterio, y que a veces, en pleno invierno, tenían que romper el hielo dentro de las palanganas en sus celdas. Entonces las monjas rezaban desde el coro alto, sólo se las oía.</p>
<p>Comenzó la Vigilia de Pentecostés, los cantos, los salmos, la Palabra de Dios de los Nocturnos, y el silencio. Entonces en la iglesia se oía el cantar del agua de la fuente. Nos sentimos en casa, en familia, en nuestro lugar. Nos impactó la invocación de los dones del Espíritu Santo. ¡Estoy convencida de que el Espíritu se derramó aquella noche sobre todos nosotros!</p>
<p>Nosotros ya conocíamos y amábamos Taizé. No habíamos encontrado en España una comunidad contemplativa con una liturgia monacal abierta a todos, donde podríamos saciar nuestra sed de sencilla adoración. No importaba el frío helador de la iglesia románica, ni las voces rayadas de las monjas mayores, todo era alabanza e invocación al Espíritu Santo, paz. Nos sentimos comunidad bajo la protección de la Madre de Dios, patrona del lugar. Era el Señor que nos había encontrado el sitio, que nos llamaba a aquel lugar que con el tiempo llegó a ser la riqueza espiritual de nuestra familia.</p>
<p>Ángel nos acogió y le pidió a Narciso que tocara en la Vigilia. Narciso, con una guitarra prestada, tocó para el Señor, en la eucaristía, en la iglesia románica. Así comenzó la alabanza y la acción de gracias con la música, y se fraguó lo que se hizo tradición e historia en el monasterio … ¡Desde entonces, cuando íbamos a Buenafuente, lo primero que se cargaba en el coche era la guitarra!</p>
<p>Ya no solo fue en las celebraciones. Narciso propuso ofrecer cada año un concierto para el monasterio; al final de los años, los hijos con él y también los amigos. Hasta el final de su vida fue el concierto que él daba con mayor gozo para Dios, para las monjas, para todos los que acudían numerosos a dar gracias en este lugar bendecido por tanto amor recibido.</p>
<p>Nuestra vida se fue tejiendo alrededor de Buenafuente. Liturgia, celebraciones, sacramentos recibidos: hasta la confirmación, que Narciso no había tenido la ocasión de recibir.</p>
<p>Nuestra familia quedó definitivamente vinculada al monasterio con inmensa ternura por parte de las monjas hasta el punto de que Narciso pidió que sus cenizas tuvieran cobijo en el anonimato y la paz del monasterio de la Madre de Dios de Buenafuente del Sistal.”</p>
<p>Marysia Szumlakowska, esposa de Narciso Yepes</p>
<p><a href="https://buenafuente.org/publicaciones/no-podemos-callar/" target="_blank" rel="noopener">Tomado del libro <em>No podemos callar</em>, de Ángela C. Ionescu, editorial PPC</a></div></div>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>A todos los huéspedes que vienen al monasterio se les recibe como a Cristo</title>
		<link>https://buenafuente.org/testimonio/a-todos-los-huespedes-que-vienen-al-monasterio-se-les-recibe-como-a-cristo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Chus2]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 04 Apr 2023 17:37:59 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[“A todos los huéspedes que vienen al monasterio se les recibe como a Cristo porque él dirá: `Fui forastero y me hospedasteis´. A todos les darán el trato adecuado sobre...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>“A todos los huéspedes que vienen al monasterio se les recibe como a Cristo porque él dirá: `Fui forastero y me hospedasteis´. A todos les darán el trato adecuado sobre todo a los hermanos en la fe y a los peregrinos.” (Regla de san Benito)</p>
<p>En Buenafuente, la ayuda que la Comunidad debe dar a los que vienen para buscar profundizaciones en su vida de oración o, incluso, buscar un sentido a su vida es un espacio de sencillez, paz, silencio, austeridad… como nuestra propia vida, que a su vez se ve enriquecida y gratificada al compartir la fe, la amistad, el cariño, ser depositaria de tanta confianza y respeto… Es admirable lo que el Señor puede hacer a través de mediaciones tan pobres si le dejamos hacer a Él. Dios sea bendito.</p>
<p>Madre María Romero, abadesa de Buenafuente</p>
<p><a href="https://buenafuente.org/publicaciones/no-podemos-callar/" target="_blank" rel="noopener">Tomado del libro <em>No podemos callar</em>, de Ángela C. Ionescu, editorial PPC</a></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>(…) Llegué a Buenafuente hacia las siete de la tarde del primer día de agosto de 1970 en el coche de línea</title>
		<link>https://buenafuente.org/testimonio/llegue-a-buenafuente-hacia-las-siete-de-la-tarde/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Chus2]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 04 Apr 2023 17:31:16 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[(…) Llegué a Buenafuente hacia las siete de la tarde del primer día de agosto de 1970 en el coche de línea que ponía en contacto a los pueblos de...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_33541" style="width: 410px" class="wp-caption alignleft"><img fetchpriority="high" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-33541" class="size-full wp-image-33541" src="https://buenafuente.org/wp-content/uploads/2023/04/Primera-capilla.jpg" alt="Primera capilla" width="400" height="535" srcset="https://buenafuente.org/wp-content/uploads/2023/04/Primera-capilla.jpg 400w, https://buenafuente.org/wp-content/uploads/2023/04/Primera-capilla-224x300.jpg 224w, https://buenafuente.org/wp-content/uploads/2023/04/Primera-capilla-360x482.jpg 360w, https://buenafuente.org/wp-content/uploads/2023/04/Primera-capilla-262x350.jpg 262w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /><p id="caption-attachment-33541" class="wp-caption-text">OLYMPUS DIGITAL CAMERA</p></div>
<p>(…) Llegué a Buenafuente hacia las siete de la tarde del primer día de agosto de 1970 en el coche de línea que ponía en contacto a los pueblos de la serranía del Ducado con Sigüenza y Alcolea del Pinar. La primera impresión del poblado fue deprimente, con la mayor parte de las casas hundidas o en ruinas. Poco después pude saludar a las monjas a las que iba a servir. Ellas me dijeron que en el pueblo solo quedaba un matrimonio de pastores, al que pude saludar en los días siguientes. Todo lo demás era soledad y silencio, solo entrecortado por el sonido puntual de la campana monacal, que llamaba a las monjas a alabar a Dios con el canto de la liturgia de las horas. Esa misma tarde, después de departir brevemente con la comunidad cisterciense, conocí la iglesia conventual. La belleza armoniosa del románico de este templo recoleto compensó sobradamente la desolación del paisaje que me rodeaba y que podía contemplar desde el balcón espacioso de la habitación que las monjas me asignaron en la hospedería.</p>
<p>Guardo un recuerdo excelente de aquellos días: la temprana celebración de la santa misa en la que supongo que era entonces el coro bajo, a los pies de la iglesia y muy cerca de la rumorosa Buena Fuente, me dejaba tiempo para la oración serena, el estudio, la lectura y los largos paseos por el caminito que sube al monte desde el monasterio. (&#8230;)</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>(&#8230;) Un paseo en el monte se hace meditación</title>
		<link>https://buenafuente.org/testimonio/un-paseo-en-el-monte-se-hace-meditacion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Chus2]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 04 Apr 2023 16:20:12 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[(&#8230;) Un paseo en el monte se hace meditación. El paisaje te envuelve en lo creado. Las rocas son murallas puestas en pie por fuerza imperiosa que la sacó a...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>(&#8230;) Un paseo en el monte se hace meditación. El paisaje te envuelve en lo creado. Las rocas son murallas puestas en pie por fuerza imperiosa que la sacó a la luz, cuando dormían ocultas en el seno de la tierra; la cinta verde y plata de las aguas del río en lo profundo del Tajo que han labrado, te abruman con millones de años de existencia. El fuego otoñal de las hojas de los bojes te habla de otras escalas de tiempo, más humanas. La yerba, multitud de tiernas criaturas que pisas sin reparo (&#8230;)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="https://buenafuente.org/publicaciones/guia-del-peregrino-buenafuente-del-sistal/" target="_blank" rel="noopener">Tomado de <em>Guía del peregrino</em>, Jimena Menéndez Pidal</a></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Quiero mirar con tus ojos</title>
		<link>https://buenafuente.org/testimonio/quiero-mirar-con-tus-ojos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Chus2]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 17 May 2022 16:48:37 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Madre Teresita falleció en 2013 con 105 años y tras más de 86 años de vida contemplativa en el monasterio de Buenafuente del Sistal. Como todas las monjas del monasterio,...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="row "><div class="wpv-grid grid-1-1  wpv-first-level first unextended" style="padding-top:0px;padding-bottom:0px" id="wpv-column-242aeddf454285b3b7dd48fe2e915198" ><p>Madre Teresita falleció en 2013 con 105 años y tras más de 86 años de vida contemplativa en el monasterio de Buenafuente del Sistal.</p>
<p>Como todas las monjas del monasterio, cada día se levantaba a las cinco de la mañana para maitines y se acostaba a las diez de la noche. Desayuno, voto de oración, laudes, misa, rezo en la celda día tras día, sin novedades ni sobresaltos. Solo salió del convento para acompañar a las hermanas al médico, cuando era abadesa; durante unos días en la Guerra Civil, y en agosto de 2011, para saludar en persona al papa Benedicto XVI en su visita a España con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud.</p>
<p>Fue un ejemplo de confianza y de entrega a Dios.</p>
<p>Agradecidos por haberla conocido y por su testimonio de fe, recordamos su oración a la Virgen:</p>
<blockquote><p>Quiero mirar con tus ojos,</p>
<p>hablar con tu boca,</p>
<p>oír con tu oído,</p>
<p>amar con tu corazón</p></blockquote>
<p>A esta letra le puso música Ignacio Yepes y en este audio interpreta la pieza musical el coro de niños y jóvenes del Monasterio de Buenafuente, dirigido por Virginia Cajigal.</p>
<p>En la misa de funeral por madre Teresita Ángel Moreno dijo estas palabras:</p>
<p>“(&#8230;) Siendo abadesa se plantearon las preguntas más fuertes acerca de si permanecer o abandonar Buenafuente. Ella cantaba: “No se acaba Buenafuente, Buenafuente no se acaba”. Durante este periodo aconteció el cambio más radical del monasterio, que pasó a ser lugar eclesial, abierto para cuantos quisieran compartir la oración. Sor Teresita defendió a la comunidad de todo intervencionismo externo y apoyó siempre la autonomía del monasterio.</p>
<p>Durante el tiempo más anónimo de Buenafuente hizo los trabajos más duros, así, en la huerta del monasterio o después, al llevar la cocina. Era mujer de campo, que se cultivó en la <em>lectio divina</em> y en la lectura permanente. Le interesaba lo que sucedía en la Iglesia y en la sociedad.</p>
<p>Podemos testimoniar que fue una mujer sobria, austera, directa, de pocas palabras, pero llenas de cercanía y ternura. Últimamente, a quien se acercaba al locutorio para saludarla, le daba el beso en la frente, que ella llamaba “de la Virgen”, y se pasaba el día pidiendo a ángeles para que acompañaran a quienes tuvieran más necesidad. A mí me dijo algo que se me ha quedado muy grabado: “En el cielo sabrá todo lo que yo he rezado por usted. Desde por la mañana no hago otra cosa que enviarle ángeles”. Quizá esta sea una de las razones por la que, después de casi cuarenta y cuatro años por estas carreteras, aún estoy vivo.(&#8230;)</p>
<p>Enamorada de Jesucristo, metida en el corazón de la Virgen, en ellos descansaba y en ellos fundaba su confianza.(&#8230;)”</div></div>
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