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	<title>entre 51 y 60 años &#8211; Buenafuente del Sistal</title>
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	<description>Monasterio Cisterciense de La Madre de Dios</description>
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	<title>entre 51 y 60 años &#8211; Buenafuente del Sistal</title>
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		<title>La fuente de la Vida</title>
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		<pubDate>Mon, 08 Apr 2024 10:28:40 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Conocí Buenafuente la Semana Santa de 1986. Me llevó una amiga de la parroquia. Me impactó muchísimo el silencio de las comidas y la liturgia. Hasta entonces no había vivido...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Conocí Buenafuente la Semana Santa de 1986. Me llevó una amiga de la parroquia. Me impactó muchísimo el silencio de las comidas y la liturgia. Hasta entonces no había vivido una liturgia así. Seguí yendo dos Semanas Santas más. Nunca he olvidado el cariño que tuvo conmigo de la mujer de Yepes un Viernes Santo después de regresar del Vía Crucis. Esa sonrisa y ese abrazo sincero que me dió me ha acompañado siempre Hacia 1990, por motivos varios, tuve que dejar de ir. Pero, Buenafuente seguía dentro de mi corazón. Una amiga del cole, Teresita Herrero, se postuló como hermana en la orden del Císter de Buenafuente. Nos escribíamos, ella me contaba cosas y, aunque no podía ir, seguía en mi oración en Buenafuente. Cuando Teresita murió tan prematuramente, me separé un poco de este lugar. Hace poco, en el 2019, he vuelto a Buenafuente con mi hermana. Aunque tenemos obligaciones familiares que nos atan, intentamos escaparnos dos o tres veces al año. Para mí ésto ha sido un regalo, una Bendición. He vuelto a tu silencio, a tus liturgias, al cariño de la hermanas de Buenafuente. Cada vez que voy siento en mi interior el encuentro con el Señor que llena mi vida. Gracias Hermanas , gracias Antonio por tu acogida. La fuente de mi vida está en Buenafuente.</p>
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		<title>Pascua en Buenafuente</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Apr 2024 10:24:02 +0000</pubDate>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>No sabría resumir en pocas palabras lo que supone y ha supuesto para nuestra familia vivir la Pascua en Buenafuente. Quizá con la palabra REGALO del Cielo pues poder acompañar al Señor de un modo tan auténtico, juntos como familia, no se podría pagar con dinero. Personalmente, siempre llego llena de ruido y con mi cabeza llena de mil cosas. Según van pasando los días, me voy serenando. La liturgia tan solemne, el Via Crucis subiendo el monte, la bajada a la ermita para acompañar a la Virgen el sábado y de un modo especial, la música de Ignacio y Virginia me hacen saborear el Cielo. Cierro los ojos y me siento rodeada de ángeles que cantan a mi alrededor y me veo en el Tabor, con Jesús transfigurado a quien puedo contarle todas mis cosas. Después Él me dice: “hala, coge la mano de mi Madre, que ya toca bajar del monte” y entonces vuelvo a Madrid con esa paz que tanto necesitaba y necesito, con las fuerzas renovadas para seguir trabajando con Ella, “para en Reino y Gloria De Dios”. Gracias Ángel y gracias Señor por este regalo para nuestra familia. Que Dios nos permita seguir viviendo por muchos años esta Pascua en Buenfuente, compartiendo con tantos amigos que ya son “hermanos” y Dios nos conceda ver a los hijos de nuestros hijos entregando “flores” a Jesús y cantando exultantes con nosotros : Aleluya, Aleluya, JUBILATE, Aleluya!!!</p>
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		<title>Tenía fe aún cuando dije&#8230;</title>
		<link>https://buenafuente.org/testimonio/tenia-fe-aun-cuando-dije/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Chus2]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 28 Mar 2024 11:19:22 +0000</pubDate>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>1993. Llegamos sin saber dónde íbamos. Sólo la fe nos alumbraba. Estábamos ayudando a personas a salir del mundo oscuro de las adicciones. En Cifuentes había un piso para pasar el síndrome de abstinencia y había ido varias veces. En el cruce aparecía la indicación: &#8220;Monasterio de Buenafuente&#8221;. Alejandro un chico de Vallecas con muchos kilómetros de fracasos; hijo de una familia disfuncional ingresó en Cifuentes y nosotros continuamos a Buenafuente. Una frase se repetía en mi corazón &#8220;Mi vida por la tuya&#8221;. Él se enfrentaba a una lucha desigual y Dios nos esperaba en las montañas. Una segunda navegación después de haber entregado la vida una vez. Qué difícil es elegir a Dios por Dios. ¿Cuál es el camino? Nos acompañó la lectura pausada del profeta Jeremías, que no dejaba de resonar entre los truenos: un pueblo que aprendió a vivir con su Dios en el exilio, cuando desaparecieron las señales (templo, ciudad, estado), pero sobre todo el salmo 115 del que salió esta bonita canción que nos ha acompañado desde entonces y os transcribo. Tenía fe aún cuando dije: ¡Qué desgraciado soy! Y los hombres son mentirosos. ¡Qué desgraciado soy! Traigo una herida bien abierta que no quise cerrar. Tan sólo tú me acompañas ¿Qué es lo que Él querrá? Mi vida por la tuya. Mi única verdad. Corramos pronto, hermana, que Él nos espera allá. Aquí habíamos estado antes: nos dicen al llegar Y no es del todo extraño. ¡Todo es tan familiar! El sonar de la campana me hace despertar No lo pensaré mañana, a tu lado quiero estar. Y EMPIEZA LA FUNCIÓN : Coloca bien esta piedra, este árbol un poquito más acá. ¡Qué no le falte la hiedra!, ni las gotas de rocío en el rosal Ahora esparce la niebla y el resplandor de las luces más allá. ¡Qué el agua de lluvia inunde este suelo reseco del solar! La luz del sol preparada está y las estrellas alumbran más LUCES, CÁMARAS, ACCIÓN, SE RUEDA… Mucho le cuesta a mi Señor la muerte de su fiel. Reconozco que he fallado y que te he sido infiel. ¡Cómo me duele la llaga que se ha abierto en mi piel! Te he abandonado Señor, tras otro amor fueron mis pies. No te escuchado Señor y me ha faltado la fe. ¿Cómo volveré a ti? Si nada apaga mi sed. Y todo es caos y terror antes de la creación. Tan sólo tu voluntad me devolverá la voz Hágase tu voluntad, no temo conmigo estás. Hazme muralla de bronce, que no se caiga jamás. Y EMPIEZA LA FUNCIÓN Me hiciste bajar el valle, saltando entre las zarzas me arañé. Y una bandada de aves, que vuelven a su casa me encontré. El arrollo engañoso se ocultó bajo la tierra otra vez Resurgirá de las piedras el agua que hace renacer mi ser. Padre a tu hijo ya le ves. Dame cobijo acéptame. LUCES, CÁMARAS, ACCIÓN, SE RUEDA… ¿Cómo le pagaré al Señor el bien que ha hecho en mi? Rompiste mi cadenas y haré lo que te prometí. Con un pacto bien compacto, que nace de la planta en su raíz. Las aguas de este gran río con su fuerza nos lo harán vivir. Mi vida por la tuya y no podré ser ya quien fui. Las huellas que tu has marcado, mañana me podrán servir. Preparado estoy para partir, pero volveré aquí. Mis aguas se han fundido en el caudal que me llevará a Ti. Saltemos de una vez la valla que no nos deja pasar Y bebamos y limpiemos lo que no nos deja caminar. Y EMPIEZA LA FUNCIÓN: Organicemos el tiempo, que no nos falte un momento de escuchar Se deshacen los entuertos, pues sólo Tú te sabes la verdad Construye Tú nuestra casa que estamos ya cansados de esperar Que Tu presencia sostenga la alianza sellada con tu paz Toda la mente y el corazón, todo en tus manos está Señor. LUCES, CÁMARAS, ACCIÓN, SE RUEDA…</p>
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		<title>Guardo muchos recuerdos de Buenafuente, sobre todo de cuando era muy niña</title>
		<link>https://buenafuente.org/testimonio/guardo-muchos-recuerdos-de-buenafuente/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Chus2]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 01 Apr 2023 15:11:23 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Guardo muchos recuerdos de Buenafuente, sobre todo de cuando era muy niña. Las primeras veces que fui creo que era bastante pequeña, tendría 5 ó 6 años. Mis padres Javier...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="row "><div class="wpv-grid grid-1-1  wpv-first-level first unextended" style="padding-top:0px;padding-bottom:0px" id="wpv-column-14aa8aae7784ce0fd8beb3ad62ec94cd" ><p>Guardo muchos recuerdos de Buenafuente, sobre todo de cuando era muy niña. Las primeras veces que fui creo que era bastante pequeña, tendría 5 ó 6 años.</p>
<p>Mis padres Javier y Ana María iban a un grupo de oración con el sacerdote Carlos Castro, quien les contó la existencia del Monasterio de Buenafuente del Sistal, en un pequeño pueblo de Guadalajara que se había despoblado y, como consecuencia, las monjas habían tenido que salir a pedir ayuda. Me contaba mi madre que las monjas vivían en unas condiciones durísimas, pasando muchísimo frío y en unas camas de paja.  Ante esta situación, mis padres formaron, junto con otros amigos, un grupo para ayudar a las monjas.</p>
<p>Mis padres y sus amigos empezaron a ir algunos fines de semana a Buenafuente y en Semana Santa.  Yo iba siempre con mis padres y a veces también venía mi hermano Pablo.  Tardábamos unas dos horas y media en coche desde Madrid, una hora y media por autovía hasta Alcolea del Pinar, donde se cogía una carretera comarcal llena de curvas que pasaba por unos paisajes muy bellos y a la vez agrestes y despoblados, tanto de vegetación, como de pueblos; era como entrar en otro mundo. Las estancias en Buenafuente eran de oración intensa, además de la misa de 12, rezábamos vísperas y completas y no sé si más.  Yo era pequeña, tanta oración me cansaba, y era frecuente que acabara dormida en el regazo de mi madre.  Sí recuerdo que me gustaba escuchar los salmos cantados por las monjas, con esa voz tan delicada que tienen que, para mí, era como música celestial.</p>
<p>Del grupo de amigos de mis padres que iban en esa primera época, recuerdo especialmente a José Luis Fernández del Amo y a su mujer Beatriz. También recuerdo a Jimena Menéndez Pidal y Carmen Vallina, que siempre estaban juntas. A mí me impresionaba mucho Jimena, me parecía una mujer muy fuerte y muy íntegra y me llamaba mucho la atención su dicción perfecta y su voz trémula cuando leía los evangelios.  También tengo en la memoria un paseo que dimos mi hermano Pablo y yo con Jimena y Carmen Vallina. Es una anécdota un poco tonta, pero se me ha quedado grabado cómo se reía Jimena cuando se me cayó un chicle por un terraplén muy vertical y le pedí a mi hermano que bajara a cogerlo, lo que Pablo hizo sin dudar.  También recuerdo a Marysia y Narciso Yepes y su hijo Juan de Dios, que era de mi edad, y con quién jugaba cuando teníamos ocasión.</p>
<p>En el pueblo solo vivían las monjas, el Padre Ángel y su madre, la señora Dolores.  Lo que más me gustaba era visitar a las monjas. Las monjas de Buenafuente han sido para mí el mayor ejemplo de fe. Mujeres que han consagrado enteramente su vida a Dios y que rezaban por todos nosotros. Siempre atentas a nuestras vidas y siempre alegres y cariñosas. Yo las admiraba a todas, aunque tenía especial conexión con sor Inmaculada, que me parecía muy divertida.</p>
<p>En esa época, no había ningún lugar en Buenafuente donde quedarse a dormir, y mis padres iban a la casa de “La Gumer”, que así creo que se llamaba, en Huertahernando.  Hacía un frío que pelaba, también dentro de la casa… no quiero ni pensar lo que pasarían las monjas en las celdas sin calefacción.</p>
<p>También tengo muy buenos recuerdos del Día de la Amistad. En septiembre, que es cuando se ha celebrado siempre, el tiempo era bueno y venía mucha gente, la mayoría muy conocida para mí, merendábamos bocadillos preparados por las monjas en la fuente y escuchábamos el concierto de Narciso Yepes en la Iglesia. Recuerdo especialmente su interpretación del <em>Concierto de Aranjuez</em> y de la <em>Fantasía para un Gentilhombre</em>. Desde entonces me encanta la guitarra.</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-33527" src="https://buenafuente.org/wp-content/uploads/2023/04/Bautizo-Inigo-Goicolea-FAMILIA1.jpg" alt="Bautizo Inigo Goicolea FAMILIA1" width="1024" height="768" srcset="https://buenafuente.org/wp-content/uploads/2023/04/Bautizo-Inigo-Goicolea-FAMILIA1.jpg 1024w, https://buenafuente.org/wp-content/uploads/2023/04/Bautizo-Inigo-Goicolea-FAMILIA1-300x225.jpg 300w, https://buenafuente.org/wp-content/uploads/2023/04/Bautizo-Inigo-Goicolea-FAMILIA1-555x416.jpg 555w, https://buenafuente.org/wp-content/uploads/2023/04/Bautizo-Inigo-Goicolea-FAMILIA1-360x270.jpg 360w, https://buenafuente.org/wp-content/uploads/2023/04/Bautizo-Inigo-Goicolea-FAMILIA1-262x197.jpg 262w, https://buenafuente.org/wp-content/uploads/2023/04/Bautizo-Inigo-Goicolea-FAMILIA1-300x225@2x.jpg 600w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></p>
<p>En Buenafuente bautizamos a nuestros tres hijos, Itziar, Javier e Iñigo, todos del Sistal. Allí celebramos la curación de mi cuñada Milagros y hemos celebrado la Navidad con toda mi familia en varias ocasiones.</p>
<p>La última vez que estuve en Buenafuente fue el día de la amistad antes de la Pandemia, pero siempre pienso en volver.</div></div>
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