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	<title>Testimonios &#8211; Buenafuente del Sistal</title>
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	<description>Monasterio Cisterciense de La Madre de Dios</description>
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	<title>Testimonios &#8211; Buenafuente del Sistal</title>
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		<title>La fuente de la Vida</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Chus2]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 08 Apr 2024 10:28:40 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Conocí Buenafuente la Semana Santa de 1986. Me llevó una amiga de la parroquia. Me impactó muchísimo el silencio de las comidas y la liturgia. Hasta entonces no había vivido...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Conocí Buenafuente la Semana Santa de 1986. Me llevó una amiga de la parroquia. Me impactó muchísimo el silencio de las comidas y la liturgia. Hasta entonces no había vivido una liturgia así. Seguí yendo dos Semanas Santas más. Nunca he olvidado el cariño que tuvo conmigo de la mujer de Yepes un Viernes Santo después de regresar del Vía Crucis. Esa sonrisa y ese abrazo sincero que me dió me ha acompañado siempre Hacia 1990, por motivos varios, tuve que dejar de ir. Pero, Buenafuente seguía dentro de mi corazón. Una amiga del cole, Teresita Herrero, se postuló como hermana en la orden del Císter de Buenafuente. Nos escribíamos, ella me contaba cosas y, aunque no podía ir, seguía en mi oración en Buenafuente. Cuando Teresita murió tan prematuramente, me separé un poco de este lugar. Hace poco, en el 2019, he vuelto a Buenafuente con mi hermana. Aunque tenemos obligaciones familiares que nos atan, intentamos escaparnos dos o tres veces al año. Para mí ésto ha sido un regalo, una Bendición. He vuelto a tu silencio, a tus liturgias, al cariño de la hermanas de Buenafuente. Cada vez que voy siento en mi interior el encuentro con el Señor que llena mi vida. Gracias Hermanas , gracias Antonio por tu acogida. La fuente de mi vida está en Buenafuente.</p>
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		<title>Pascua en Buenafuente</title>
		<link>https://buenafuente.org/testimonio/pascua-en-buenafuente/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Chus2]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 01 Apr 2024 10:24:02 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[No sabría resumir en pocas palabras lo que supone y ha supuesto para nuestra familia vivir la Pascua en Buenafuente. Quizá con la palabra REGALO del Cielo pues poder acompañar...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>No sabría resumir en pocas palabras lo que supone y ha supuesto para nuestra familia vivir la Pascua en Buenafuente. Quizá con la palabra REGALO del Cielo pues poder acompañar al Señor de un modo tan auténtico, juntos como familia, no se podría pagar con dinero. Personalmente, siempre llego llena de ruido y con mi cabeza llena de mil cosas. Según van pasando los días, me voy serenando. La liturgia tan solemne, el Via Crucis subiendo el monte, la bajada a la ermita para acompañar a la Virgen el sábado y de un modo especial, la música de Ignacio y Virginia me hacen saborear el Cielo. Cierro los ojos y me siento rodeada de ángeles que cantan a mi alrededor y me veo en el Tabor, con Jesús transfigurado a quien puedo contarle todas mis cosas. Después Él me dice: “hala, coge la mano de mi Madre, que ya toca bajar del monte” y entonces vuelvo a Madrid con esa paz que tanto necesitaba y necesito, con las fuerzas renovadas para seguir trabajando con Ella, “para en Reino y Gloria De Dios”. Gracias Ángel y gracias Señor por este regalo para nuestra familia. Que Dios nos permita seguir viviendo por muchos años esta Pascua en Buenfuente, compartiendo con tantos amigos que ya son “hermanos” y Dios nos conceda ver a los hijos de nuestros hijos entregando “flores” a Jesús y cantando exultantes con nosotros : Aleluya, Aleluya, JUBILATE, Aleluya!!!</p>
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		<title>Tenía fe aún cuando dije&#8230;</title>
		<link>https://buenafuente.org/testimonio/tenia-fe-aun-cuando-dije/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Chus2]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 28 Mar 2024 11:19:22 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[1993. Llegamos sin saber dónde íbamos. Sólo la fe nos alumbraba. Estábamos ayudando a personas a salir del mundo oscuro de las adicciones. En Cifuentes había un piso para pasar...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>1993. Llegamos sin saber dónde íbamos. Sólo la fe nos alumbraba. Estábamos ayudando a personas a salir del mundo oscuro de las adicciones. En Cifuentes había un piso para pasar el síndrome de abstinencia y había ido varias veces. En el cruce aparecía la indicación: «Monasterio de Buenafuente». Alejandro un chico de Vallecas con muchos kilómetros de fracasos; hijo de una familia disfuncional ingresó en Cifuentes y nosotros continuamos a Buenafuente. Una frase se repetía en mi corazón «Mi vida por la tuya». Él se enfrentaba a una lucha desigual y Dios nos esperaba en las montañas. Una segunda navegación después de haber entregado la vida una vez. Qué difícil es elegir a Dios por Dios. ¿Cuál es el camino? Nos acompañó la lectura pausada del profeta Jeremías, que no dejaba de resonar entre los truenos: un pueblo que aprendió a vivir con su Dios en el exilio, cuando desaparecieron las señales (templo, ciudad, estado), pero sobre todo el salmo 115 del que salió esta bonita canción que nos ha acompañado desde entonces y os transcribo. Tenía fe aún cuando dije: ¡Qué desgraciado soy! Y los hombres son mentirosos. ¡Qué desgraciado soy! Traigo una herida bien abierta que no quise cerrar. Tan sólo tú me acompañas ¿Qué es lo que Él querrá? Mi vida por la tuya. Mi única verdad. Corramos pronto, hermana, que Él nos espera allá. Aquí habíamos estado antes: nos dicen al llegar Y no es del todo extraño. ¡Todo es tan familiar! El sonar de la campana me hace despertar No lo pensaré mañana, a tu lado quiero estar. Y EMPIEZA LA FUNCIÓN : Coloca bien esta piedra, este árbol un poquito más acá. ¡Qué no le falte la hiedra!, ni las gotas de rocío en el rosal Ahora esparce la niebla y el resplandor de las luces más allá. ¡Qué el agua de lluvia inunde este suelo reseco del solar! La luz del sol preparada está y las estrellas alumbran más LUCES, CÁMARAS, ACCIÓN, SE RUEDA… Mucho le cuesta a mi Señor la muerte de su fiel. Reconozco que he fallado y que te he sido infiel. ¡Cómo me duele la llaga que se ha abierto en mi piel! Te he abandonado Señor, tras otro amor fueron mis pies. No te escuchado Señor y me ha faltado la fe. ¿Cómo volveré a ti? Si nada apaga mi sed. Y todo es caos y terror antes de la creación. Tan sólo tu voluntad me devolverá la voz Hágase tu voluntad, no temo conmigo estás. Hazme muralla de bronce, que no se caiga jamás. Y EMPIEZA LA FUNCIÓN Me hiciste bajar el valle, saltando entre las zarzas me arañé. Y una bandada de aves, que vuelven a su casa me encontré. El arrollo engañoso se ocultó bajo la tierra otra vez Resurgirá de las piedras el agua que hace renacer mi ser. Padre a tu hijo ya le ves. Dame cobijo acéptame. LUCES, CÁMARAS, ACCIÓN, SE RUEDA… ¿Cómo le pagaré al Señor el bien que ha hecho en mi? Rompiste mi cadenas y haré lo que te prometí. Con un pacto bien compacto, que nace de la planta en su raíz. Las aguas de este gran río con su fuerza nos lo harán vivir. Mi vida por la tuya y no podré ser ya quien fui. Las huellas que tu has marcado, mañana me podrán servir. Preparado estoy para partir, pero volveré aquí. Mis aguas se han fundido en el caudal que me llevará a Ti. Saltemos de una vez la valla que no nos deja pasar Y bebamos y limpiemos lo que no nos deja caminar. Y EMPIEZA LA FUNCIÓN: Organicemos el tiempo, que no nos falte un momento de escuchar Se deshacen los entuertos, pues sólo Tú te sabes la verdad Construye Tú nuestra casa que estamos ya cansados de esperar Que Tu presencia sostenga la alianza sellada con tu paz Toda la mente y el corazón, todo en tus manos está Señor. LUCES, CÁMARAS, ACCIÓN, SE RUEDA…</p>
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		<title>Mi paso por Buenafuente</title>
		<link>https://buenafuente.org/testimonio/mi-paso-por-buenafuente/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Chus2]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 27 Mar 2024 11:15:45 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Estuve dos veces en Buenafuente. La primera para realizar un curso de música. La segunda para realizar los Ejercicios Espirituales. Las experiencias vividas quedaron grabadas en mi corazón. Compartir la...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Estuve dos veces en Buenafuente. La primera para realizar un curso de música. La segunda para realizar los Ejercicios Espirituales. Las experiencias vividas quedaron grabadas en mi corazón. Compartir la oración litúrgica con las monjas, orar individualmente, las pláticas del P. Ángel…. la paz que se respira allí. no lo podré olvidar. ¡¡¡GRACIAS!!! QUE DIOS SIGA BENDICIENDO A ESAS PERSONAS Y A ESE LUGAR.</p>
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		<title>Qué bien sé yo la fonte que mana y corre…</title>
		<link>https://buenafuente.org/testimonio/que-bien-se-yo-la-fonte-que-mana-y-corre/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Chus2]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 27 Mar 2024 11:05:29 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Solo un par de veces pude participar de unos días de Ejercicios en Buenafuente… suficiente para quedar «amiga» y agradecer que así se nos llame y se nos trate. El...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Solo un par de veces pude participar de unos días de Ejercicios en Buenafuente… suficiente para quedar «amiga» y agradecer que así se nos llame y se nos trate. El compartir la liturgia del monasterio -me quedó la costumbre de inclinarme al decir «gloria al Padre…» reconociendo la presencia trinitaria- entre un gran grupo de personas desconocidas y a la vez unidas, en comunión. El participar en las pequeñas actividades de la casa, haciéndonos sentir en la nuestra. La posibilidad de caminar en medio de una naturaleza sencilla, agreste, cuidada solo por la mano creadora y ofrecida como descanso… Y sobre todo el silencio roto solo ¿o acompañado? por el sonido de ese agua corriendo siempre al final del templo, guardando nuestras espaldas y ofreciéndosenos -la pidiésemos o no- para nuestra sed… «¡Qué bien sé yo la fonte que mana y corre, aunque es de noche!» Gracias, Dios, porque nos ofreces de tu agua para el camino, por manos de quienes no conocíamos y quedan para siempre como experiencia de amistad… de esa que dice Teresa de Jesús: «tratar de amistad estando muchas veces tratando a solas con Quien sabemos nos ama». Gracias también, P. Ángel, por el testimonio de ese «trato de amistad» vivido con el Señor y ofrecido como casa abierta en Buenafuente del Sistal. ¡Feliz celebración!</p>
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		<title>Una caricia de Dios</title>
		<link>https://buenafuente.org/testimonio/una-caricia-de-dios/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Fernando López Aranguren]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Dec 2023 22:11:46 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Caricia de Dios al sentir el privilegio de vivir algo único sin perder la perspectiva de que es real, que nos llena de frutos que debemos repartir. &#160;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Caricia de Dios al sentir el privilegio de vivir algo único sin perder la perspectiva de que es real, que nos llena de frutos que debemos repartir.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<item>
		<title>Las campanas no pueden callar</title>
		<link>https://buenafuente.org/testimonio/las-campanas-no-pueden-callar/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Chus2]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 15 Sep 2023 17:15:32 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Como desde hace cientos de años las campanas de la espadaña de Buenafuente nos siguen convocando para el recogimiento y la oración. No pueden callar: tienen que proclamar la belleza,...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="row "><div class="wpv-grid grid-1-1  wpv-first-level first unextended" style="padding-top:0px;padding-bottom:0px" id="wpv-column-058e0f84e9f14a02ebd58d9b87507f1b" ><p>Como desde hace cientos de años las campanas de la espadaña de Buenafuente nos siguen convocando para el recogimiento y la oración. No pueden callar: tienen que proclamar la belleza, la bondad y la verdad de Dios, aquello que apenas podemos entender con palabras y que, si acaso, solo sentiremos, en el silencio del alma, ese susurro de una brisa suave. El silencio apacible que lo envuelve todo. Y quizá sintamos acogida, amor, paz, vida, agradecimiento …</div></div>
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		<title>Toda ofrenda era vaso de agua en tiempo de sed</title>
		<link>https://buenafuente.org/testimonio/34343/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Chus2]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 14 Sep 2023 17:34:30 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[“Ante tanta intemperie y pobreza en el monasterio, toda ofrenda era vaso de agua en tiempo de sed. Como eco de las noticias y envíos epistolares aconteció la chispa o...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="row "><div class="wpv-grid grid-1-1  wpv-first-level first unextended" style="padding-top:0px;padding-bottom:0px" id="wpv-column-86e957912cdd29f5a1bf6a617139a1d4" ><p>“Ante tanta intemperie y pobreza en el monasterio, toda ofrenda era vaso de agua en tiempo de sed. Como eco de las noticias y envíos epistolares aconteció la chispa o el detonante de la atracción hacia Buenafuente ya que el sacerdote Carlos Castro Cubels, habiendo leído algunos testimonios sobre el Sistal en la revista <em>Vida Nueva</em>, transmitió a un grupo de laicos con los que caminaba espiritualmente y se reunía en una iglesia de Madrid, la ilusión de celebrar la Semana Santa de 1973 en Buenafuente.</p>
<p>Y así, la llegada del grupo de amigos de Madrid para celebrar el Triduo Santo marca la inflexión en la historia de los últimos años de Buenafuente. Aquellos días un grupo de cuarenta personas, muy sensible a la liturgia que vivía con verdadera pasión las disposiciones del Concilio Vaticano II, se han convertido en punto de referencia para comprender el “milagro” de Buenafuente.</p>
<p>Uno no se explica que quienes gozaban de una buena posición social aceptaran desplazarse hasta este lugar, donde no había absolutamente nada, en una pobreza extrema. Las Hermanas de Santa Ana de Guadalajara apoyaron el encuentro con el ajuar necesario para poder hacer y servir la comida. Por la noche, los huéspedes laicos debían desplazarse a Huertahernando e incluso a Alcolea del Pinar para dormir. En clausura se hospedaron una veintena de religiosas de diferentes congregaciones.</p>
<p>Recuerdo muy vivamente la crisis que padeció el grupo el Viernes Santo, al comprobar que la comunidad de monjas era extremadamente débil y que la liturgia de Buenafuente nada tenía que ver con la posible nostalgia de una abadía cisterciense en la que se cantaba bien el gregoriano. Guardo memoria de aquel Sábado Santo en el que les dije que para encontrarse como amigos no hacía falta venir a Buenafuente, pero que, más allá del gusto de escuchar una salmodia bien cantada en gregoriano o de ver un claustro románico, debía haber otra razón que nos sujetara a las monjas y a mí en aquel lugar. No era indiferente la veneración de la imagen del Cristo de la Salud desde el siglo XIII.</p>
<p>Y sin estrategia alguna, aconteció el cambio total en todo el grupo, con quien se formó de alguna manera los “Amigos de Buenafuente”, que nunca fue movimiento ni asociación sino la coincidencia en el deseo de ayudar a la comunidad de hermanas y de participar en sus oraciones en aquel momento, y actualmente, además, el deseo de vincularse espiritualmente a Buenafuente.”</p>
<p><a href="https://buenafuente.org/publicaciones/me-parece-son%cc%83ar/" target="_blank" rel="noopener">Tomado del libro de Ángel Moreno, <em>Me parece soñar</em>, ed. PPC</a></div></div>
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		<title>El dolor es una caricia de Dios</title>
		<link>https://buenafuente.org/testimonio/el-dolor-es-una-caricia-de-dios/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Chus2]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 14 Sep 2023 17:01:40 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[“Su voz amigable que sirve de introducción al concierto vibra con especial emoción al hacer partícipes a los asistentes de que este no será uno más de los centenares que...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="row "><div class="wpv-grid grid-1-1  wpv-first-level first unextended" style="padding-top:0px;padding-bottom:0px" id="wpv-column-9daecc8b9f9acf6db604907eb870d6cc" ><p>“Su voz amigable que sirve de introducción al concierto vibra con especial emoción al hacer partícipes a los asistentes de que este no será uno más de los centenares que ha ofrecido por decenas de países; que para el maestro tiene una resonancia especial, dadas las dificultades que ha tenido que vencer hasta encontrarse ante aquel público, que también era especial. Y nos habla de un “voto de fe”, de una “ofrenda religiosa” que ha querido presentar a Dios y a su Madre, rodeado por las monjas del monasterio y por los amigos de este, muchos de los cuales han posibilitado que Buenafuente se haya convertido en un centro de oración, conservando la paz que secularmente le ha acompañado.</p>
<p>“He pasado por momentos muy difíciles y hoy, por primera vez en unos años, estoy en situación de presentarme ante vosotros. He tenido la suerte de sufrir una enfermedad dura, pero ello me permite decir firme y conscientemente que el dolor es una caricia de Dios.</p>
<p>No me hallo completamente restablecido, pero quiero hacer el esfuerzo de interpretar ante vosotros estas piezas.”</p>
<p><em>¿Qué ha supuesto la música en su existencia?</em></p>
<p>La música es para mí un modo de percepción. Todo es música en el universo. La música es vibración, es movimiento y, en definitiva, el movimiento es vida. La brisa, las olas, el viento, la palabra del ser querido, la música callada, la música secreta, la música por oír.</p>
<p>La música es una comunicación universal. Por lo tanto, para mí contiene mi comunicación con Dios y, también, con los demás hombres. No puede realizarse sin un instrumento que la da y un instrumento que la recibe. Yo he procurado ser instrumento a través de mi guitarra y acceder a una comunicación de amor.</p>
<p><em>¿En sus años más jóvenes hubo un alejamiento de Dios?</em></p>
<p>No hubo alejamiento. Había desconocimiento. El día que lo encontré, comprendí que era mi Señor y creí en Él. Él me buscó y yo lo conocí.</p>
<p><em>¿Qué le hizo cambiar?</em></p>
<p>Él se hizo el encontradizo en un momento inesperado. Entonces tenía yo veinticinco años. Yo no practicaba, aunque como todo el mundo fui bautizado, y un día de primavera de 1951, encontrándome en París, contemplando el fluir del Sena, tuve la sensación de una llamada interior. Desde entonces tengo muy claro que soy una criatura de Dios.</p>
<p>Por la vivencia de Dios los ausentes están vivos, como es el caso de la ausencia de mi hijo Juan de la Cruz. La vivencia de Dios es el sentido del dolor, la razón de la esperanza, la expectación de cada día, la fe en la música divina que existe y que falta por desvelar.</p>
<p><em>¿Qué representa el dolor para usted?</em></p>
<p>Llevo cuatro años largos familiarizándome con el sufrimiento, conviviendo con el dolor día a día, noche tras noche. He aprendido mucho gracias al dolor. Me ha permitido adentrarme en mí mismo y en la vida.</p>
<p>El sufrimiento abarca varios tipos de dolor: el dolor meramente físico que aniquila, que amordaza. Este es terrible, porque disminuye la capacidad de vigilia y se cuelan las dudas por cualquier rendija. El dolor físico prolongado, acuciante, debilita la voluntad de luchar y a veces hace tambalear la esperanza. Entonces aparece otro dolor, como una tentación enmascarada de sentirse tremendamente solo.</p>
<p>A los momentos más dolorosos de sentirse mal, disminuido, se añade la conciencia de no tener fuerzas para reaccionar ante esa situación de total indigencia y esto es un sufrimiento sin límites. Es cuando puede surgir el abandono a la voluntad de Dios y cambiar la perspectiva de la vivencia. No cambia la situación exterior, pero si la actitud, y la experiencia de Dios se hace intensamente viva a través del llanto o de la confianza. Tanto da. Lo importante es dialogar con Dios.</p>
<p>Todo es vida y de la vida el único dueño es Dios. Entonces el dolor físico se transmuta y se respira de otra manera. Si, por añadidura, se tiene el privilegio de estar convencido, como yo lo estoy, de que el dolor es una llamada de atención sobre uno mismo y que es un síntoma de lucha regeneradora, entonces el dolor cobra un sabor nuevo a gratitud y se puede ofrecer por tantos seres que sufren sin el apoyo de la ayuda que yo recibo.</p>
<p>En los momentos más fuertes de dolor he vivido los instantes de lucidez más intensa; he comprendido el significado del amor; he aprendido a valorar cada gesto de ternura y a dar gracias por cada instante de mi vida. Me he acordado de invocar. He podido palpar cuánto me aman mis seres queridos y tantos otros amigos, cuyos nombres ni siquiera conozco, pero que sé que rezan por mí, me mandan energía y comparten mi lucha. Es cuando he comprendido de una vez por todas -lo he sentido en lo más hondo de mi ser- que <em>el dolor es una caricia de Dios</em>.</p>
<blockquote><p>Entrevista a Narciso Yepes, Juan Cantavella, ed. PPC</p></blockquote></div></div>
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		<title>Ha sido el Señor el que nos llamó a este lugar</title>
		<link>https://buenafuente.org/testimonio/ha-sido-el-senor-el-que-nos-llamo-a-este-lugar/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Chus2]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 14 Sep 2023 10:38:39 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[“Ha sido el Señor el que nos llamó a este lugar. Se ha servido de los instrumentos que se ha buscado Él. A propuesta de Jimena Menéndez Pidal, nuestra familia...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="row "><div class="wpv-grid grid-1-1  wpv-first-level first unextended" style="padding-top:0px;padding-bottom:0px" id="wpv-column-df604c92b7fbf46a028299478c2d0e17" ><p>“Ha sido el Señor el que nos llamó a este lugar. Se ha servido de los instrumentos que se ha buscado Él.</p>
<p>A propuesta de Jimena Menéndez Pidal, nuestra familia fue a Buenafuente para asistir a un retiro en Pentecostés como preparación para la confirmación de un grupo de jóvenes del colegio Estudio, entre los que se encontraba nuestra hija Ana. Nosotros llamamos al monasterio y pedimos alojamiento para dos noches. En aquel entonces no existía la hospedería, y las monjas vivían en un ambiente de lo más precario dentro de unos muros seculares muy necesitados de restauración.</p>
<p>No sé por qué accedieron a alojarnos en una habitación, y allí estuvimos Narciso, Ignacio y Juan con nuestros sacos de dormir y las mantas que nos dieron las monjas. Ana dormía con los demás confirmandos en “la Conejera».</p>
<p>La habitación tenía un balcón que miraba al norte, a los campos cubiertos de primavera. Un entorno rudo, salvaje, silencioso.</p>
<p>Los chicos hacían su retiro y nosotros pudimos pasear, observar el monasterio desde la perspectiva del monte, respirar la fragancia del campo en primavera y entrar en el silencio: solo el viento, los pájaros y el sonido de una campana que sonaba a resquebrajada y acogedora, que llamaba a la Liturgia de las Horas.</p>
<p>Fuimos a los oficios, participamos de la eucaristía, comimos con los demás nuestros emparedados, las monjas nos dieron un caldo caliente, sabrosísimo.</p>
<p>Conocimos a Madre Margarita, abadesa, a sor Inmaculada y a Madre Teresita. Nos cautivó su sencillez, su acogida tan benedictina, su alegría. Tenían rojas las mejillas y las manos; nos enteramos de que el frío estaba instalado en el monasterio, y que a veces, en pleno invierno, tenían que romper el hielo dentro de las palanganas en sus celdas. Entonces las monjas rezaban desde el coro alto, sólo se las oía.</p>
<p>Comenzó la Vigilia de Pentecostés, los cantos, los salmos, la Palabra de Dios de los Nocturnos, y el silencio. Entonces en la iglesia se oía el cantar del agua de la fuente. Nos sentimos en casa, en familia, en nuestro lugar. Nos impactó la invocación de los dones del Espíritu Santo. ¡Estoy convencida de que el Espíritu se derramó aquella noche sobre todos nosotros!</p>
<p>Nosotros ya conocíamos y amábamos Taizé. No habíamos encontrado en España una comunidad contemplativa con una liturgia monacal abierta a todos, donde podríamos saciar nuestra sed de sencilla adoración. No importaba el frío helador de la iglesia románica, ni las voces rayadas de las monjas mayores, todo era alabanza e invocación al Espíritu Santo, paz. Nos sentimos comunidad bajo la protección de la Madre de Dios, patrona del lugar. Era el Señor que nos había encontrado el sitio, que nos llamaba a aquel lugar que con el tiempo llegó a ser la riqueza espiritual de nuestra familia.</p>
<p>Ángel nos acogió y le pidió a Narciso que tocara en la Vigilia. Narciso, con una guitarra prestada, tocó para el Señor, en la eucaristía, en la iglesia románica. Así comenzó la alabanza y la acción de gracias con la música, y se fraguó lo que se hizo tradición e historia en el monasterio … ¡Desde entonces, cuando íbamos a Buenafuente, lo primero que se cargaba en el coche era la guitarra!</p>
<p>Ya no solo fue en las celebraciones. Narciso propuso ofrecer cada año un concierto para el monasterio; al final de los años, los hijos con él y también los amigos. Hasta el final de su vida fue el concierto que él daba con mayor gozo para Dios, para las monjas, para todos los que acudían numerosos a dar gracias en este lugar bendecido por tanto amor recibido.</p>
<p>Nuestra vida se fue tejiendo alrededor de Buenafuente. Liturgia, celebraciones, sacramentos recibidos: hasta la confirmación, que Narciso no había tenido la ocasión de recibir.</p>
<p>Nuestra familia quedó definitivamente vinculada al monasterio con inmensa ternura por parte de las monjas hasta el punto de que Narciso pidió que sus cenizas tuvieran cobijo en el anonimato y la paz del monasterio de la Madre de Dios de Buenafuente del Sistal.”</p>
<p>Marysia Szumlakowska, esposa de Narciso Yepes</p>
<p><a href="https://buenafuente.org/publicaciones/no-podemos-callar/" target="_blank" rel="noopener">Tomado del libro <em>No podemos callar</em>, de Ángela C. Ionescu, editorial PPC</a></div></div>
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